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explórate


Los gigantes me envían cartas y recuerdos desde que me he quitado los zancos.

He descubierto éste nuevo lugar donde la gente pasa muy rápido, "hola" se junta con "adiós" y no da lugar a despedidas.
Aquí no somos gigantes, somos pequeños pero exploradores, con red no-caza-mariposas para poseer todos los sonidos y retener el timbre de la -a, de la -e y la -i. Memoria espectograma. Dejamos manchas de ruido sobre el papel, huella de secuencias sonoras, las de tus cuerdas vocales abriéndose para mis consonantes sordas. Pequeña, té, casa, pan.
Todo esto me lo enseñó el Dr. Heldengstrong.
Días y meses en herzios, catalogados con etiqueta, nombre y día. Hora de recolección. Rumor de calles y oleajes. Ladridos negros, canela y blancos. Mi voz y tu voz.
Y aunque cuesta mucho reir comiendo y comer llorando, lo hacemos de vez en cuando para sorprender a los demás y para que no se olviden de quiénes somos: pequeñas tiramillas.

Improvisando con el piano desafinado



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