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La oración del novio



Hoy me he colgado en el cuello una piedra de la suerte que me regaló mi abuela. Ella reza mucho por mí. Para que todo me vaya bien, para que tenga salud. Para que encuentre un novio. Antes pensaba que por eso las chicas me dejaban, que tal vez mi abuela con la fuerza de sus oraciones y ese novio por venir, sin querer me estaba boicoteando. Conflicto de intereses. Pero ahora ya no lo creo.

A veces pienso que me encantaría poder llevarte a todos los sitios como un amuleto. Que fueras una persona de bolsillo para tocarte enseguida cuando siento una pizca de miedo, o acercarte al oído sobre la palma de mi mano para que me susurraras algo. En lugar de ti, en el bolsillo llevo un mensaje que me escribiste en un papel hace ya años. Leerlo y manosearlo me reconforta. Seguro que cuando lo escribiste no pensaste que al cabo del tiempo se convertiría en mi amuleto.

También sería fantástico tener un montón de hinchas a mi alrededor para que me cantaran el "You'll never walk alone" por la calle, como los seguidores de ese equipo de fútbol inglés que nunca dejan que sus héroes caminen solos. Me lo cantarían desde las azoteas de los edificios, en el parque escondidos detrás de los árboles, desde las ventanillas de los coches, desde los escaparates, desde las alcantarillas de la calle. "Paola, paola, paola, nunca andarás sola, oaaa, sigue andando, sigue andando..." El mundo, mi estadio. Siempre acompañada de los míos, siempre jugando en casa.






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