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Jamás había subido a un tiovivo -pasados los 6 años-, por eso hice una foto desde dentro. Es bonito subir a una noria, es como en las películas.





Nos ha adelantado un coche fúnebre lleno de flores y nos hemos santiguado. Inmediatamente ha sonado Crazy de Aerosmith en la radio y nos hemos vuelto a santiguar. A la vez. Pasión.

No hace demasiado me hice unas gafas nuevas en la óptica universitaria. Mientras esperaba les escribí un poema a las dependientas sonrientes y simpáticas. Es la bata blanca. (Qué lástima, no lo encuentro, podrías escanearlo) Apenas ha cambiado tu graduación, te ha subido un poco el astigmatismo, me dijeron, te ha subido sólo un poco, nada importante. Aquella tarde, por primera vez vi el final de la calle del videoclub. Hasta entonces no me había dado cuenta, pero el final lo veía borroso y la calle acababa antes para mí. Los semáforos, los pisos de las ventanas azules, el muro de la antigua fábrica. Un horizonte nítido y presente. Qué alucine de gafas nuevas.

Más o menos me pasa con otras cosas, que lo veo todo más claro. Y no es diferente a cómo lo había imaginado, es tal cual, pero me da seguridad. La sonoridad de "pómulo" es contundente porque es dónde reciben golpes los boxeadores. Por eso es tan dura. Nariz rota, pómulo abierto, labio partido.

Fin de semana y lunes Ikea. Has dejado un hueco en tu casa para mi piano. Un hueco a posta. El día que mi piano suba por el balcón. El día que mi piano suba valiente por tu balcón. El día que mi piano valiente se arriesgue, suba por tu balcón, ponga en peligro sus notas. El día que el piano valiente se arriesgue y se enfrente a su afinación. El día que el piano valiente desafíe y desafine. De ese día se hablará. Bla, bla, bla..

Tengo un perro negro que parece cobarde, pero yo le acaricio y le digo que es mi valiente. Necesita que crean en él, es bastante sencillo.

Estoy sola en casa. Nadie me espera para cenar. Nadie espera que me duche y baje a cenar. Me disperso.




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