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Muy personal

Yo nací en un barrio de Barcelona, Sant Andreu. Muy cerca del campo de fútbol y el club de natación. Los domingos, mi padre me llevaba a ver jugar al Sant Andreu. A mí me gustaba porque podía comer pipas, pero los goles no los entendía.

Solíamos ir a un videoclub de la calle Onze de Setembre. Me gustaban las películas de Bruce Lee. Siempre había alguna nueva de Bruce Lee. Me encantaban sus patadas. Y las llaves.

En la misma calle había una juguetería. Allí me compraron un patinete con el que cruzaba el pasillo de casa, y un año después, un monopatín negro. También una bici BH azul a la que le puse muchos accesorios raros. Mi mejor hallazgo fue un paravientos de moto tirado junto al container. Se lo puse a la bici y sí, realmente paraba el viento.

Mi madre hacía caravana con el coche cada mañana para llevarme al colegio. Me entretenía ca(o)ntándome coplas de Concha Piquer que eran historias cortas. Yo la veía rubia y guapa. Mi madre viajaba y me traía regalos. Yo la iba a buscar al aeropuerto y a la estación de Sants. En cada viaje la perdía. Pero al cabo de una semana la volvía a recuperar. Mi padre me llevaba al cine cuando mi madre estaba fuera. Una vez, vimos 3 veces seguidas La Historia Interminable. Mi padre me enseñó a atarme los cordones de las bambas en un bar. Me acuerdo mucho de ese día cuando los niños me piden que les ate los cordones en el patio.

Los domingos me llevaban a la Barcelona de los guiris y de los que no han nacido en Barcelona: Las ramblas, paseo de gracia, el gótico, la catedral, las palomas de plaza catalunya, etc. Y a mí me parecía un viaje a una ciudad lejana a la que se llegaba cruzando la Meridiana y subiendo la Calle Aragón.



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