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Antes de comer tengo una hora libre y algunas veces la aprovecho para caminar hasta el mar y quedarme allí un rato. Pasear por la playa vestida con ropa de calle me parece bonito, estético, en blanco y negro. A esa hora también hay chicas vestidas de enfermeras y chicos con corbata sentados en la arena. El miércoles vi a dos nadadores que salían del agua y venían de lejos, creo que del espacio. Al salir del agua miraron a su alrededor y vieron los grandes edificios. Un niño y una madre bañándose. Corriendo hacia las duchas. Va a llover.

Allí pienso en ti y en nuestros planes. Se desvanecen las olas metálicas. Imagino piropos absurdos y tontos, y los pienso en voz baja: Eres tan guapa que las cámaras fotográficas se disparan solas cuando pasas. Luego imagino las consecuencias que acarrearía: cientos de personas con la foto de una desconocida en su cámara.

Mi santo lo celebraré en las primeras filas de un concierto.


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