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(están todos dando vueltas por ahí)

Me he levantado muy pronto porque no podía dormir. Me he puesto una playlist en Spotify que se llama East Village Radio Favorites y me he transportado a un café en el que me sentí felizmente feliz la semana pasada. 

Hoy he sido una profesora dedicada que se sube a un escenario a tocar la guitarra con sus alumnos, mientras ellos cantan canciones sobre la leyenda de Sant Jordi en una bonita rambla de la ciudad de Barcelona, en un soleado y luminoso 23 de abril. He estrenado ropa para que me diera suerte y ha sido así. He escuchado como una madre le decía a otra, aunque ella no sabía que yo la estaba escuchando, esta profesora se preocupa mucho por los niños, se le nota que disfruta con su trabajo... ¿Transmito esa sesanción? Supongo que formo parte de esas personas anónimas que trabajan para los demás y por los demás, y que intentan hacerlo lo mejor que pueden. Somos muchos los anónimos. Algunas historias hablan de nosotros. Me gusta la historia anónima de la cajera del supermercado que se parece a Madonna en los 80's y que suele estar sonriente y triste a la vez.  Y también la de mi vecino viudo que se va a un pueblo del sur en vacaciones a ver a sus hermanas, y que se deja las bolsas de la compra en el rellano para subirlas poco a poco por la escalera. No les van a dar ningún premio ni ningún reconocimiento, pero mentalmente yo les voy a dar el primero.

Nadie me ha sacado a bailar durante esta tarde de Sant Jordi, así que me he quedado sola tocando esta canción tan bonita con el banjo.


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