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Fotocopia a color para un flequillo que sueña




































Hoy he viajado en tren. Iba mirando por la ventanilla cuando he visto aparecer la mano de un niño. Una mano que contaba muchas historias. Yo estaba viendo con el corazón en ese momento. 

El niño parecía soñar. Yo también. Pero no teníamos uno de esos sueños que se planean y se dividen en pasos y se contrata a un coach y a un hipnólogo y a un experto para lograrlo. No.

Era un sueño en mayúsculas, de los de antes, de los de apoyar la cabeza y ya está. Y de los de estar en él sin darse cuenta.



Comentarios

  1. Me ha recordado a ese tipo de seres que juega a esconderse, no para que los encuentres, sino para que los observes. Sé que sabes que te miro. Sé que sabes que sé que me miras.
    Saludo.

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  2. Creo que es uno de tus posts que más me han gustado. Precioso.

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  3. Tanta realidad virtual y tanta pantallita estúpida nos están robando una de las cosas más valiosas en la vida: la imaginación. Cómo celebro no ser niño hoy en día (o seguir siéndolo, por mucho que presione el DNI)...

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