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Mercurio




Esta mañana he recibido un mensaje de  Juan: "Tu blog es el único que entro a leer estos días". Me he puesto contenta. Tengo muchas ganas de verle, pero el suyo es un viaje de los que no se sabe cuando acaban.

El otro día me temblaba el pulso. Estaba un poco nerviosa, pero no sabía por qué. Puede que fuera de emoción. No me suele pasar -lo de que me tiemble. Estaba en los Encantes buscando cosas para mi bici, entusiasmada.  Cuando era pequeña las buscaba en los contenedores de basura. Me gustaba ponerle mierdas a la bicicleta y en la basura encontraba siempre un montón. En esa especie de mundo paralelo en el que vives cuando tiene 7 años, mi bici era la más especial. No la comparaba con ninguna, sencillamente lo ERA. Tal vez por eso, porque no la comparaba, era la mejor. Es una gran lección.









...estaba nerviosa y subí al bar a tomar un café. Mis orejas a contraluz. Mi diminuta cicatriz en la espalda. Mis zapatos grandes pero, curiosamente, mis pies pequeños.

Luego me fui a la playa a dar una vuelta. Me senté un rato. Había un montón de gente pensativa. ¿Qué piensan? Últimamente veo mi ciudad como si fuera nueva.  Ahora voy a dormir entre las sábanas que se han secado al sol.
Puede que esté en ese momento en el que una siente que ha llegado a algún lugar.
Y me dedico a correr de una punta a otra. Como si me hubieran cambiado de jaula.



Comentarios

  1. Anónimo9:16 a. m.

    Me encanta.

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  2. M'encanten els encants.
    Baratoooooo, baratoooooo, baratoooo.
    ¡Esa Motobecane persigue-culos, vamos!
    ))<>((

    ))<>((

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  3. Anónimo5:05 p. m.

    ¡Qué bien! Por unos días casí temí que hubieras dejado de escribir…hace tantos siglos que te leo, que la sola idea de tu blog quede medio abandonado en el ciberespacio me hace sentir un poco huérfana.

    Yo también me acerco a la playa (sobretodo cuando no hace sol, sobretodo cuando no hay demasiada gente) y me quedo absorta mirando el horizonte. Me ha salvado de hundirme muchas veces, cuando parecía que iban a arrollarme las olas de la vida. No sé…ver los niños riendo con la arena, los jubilados de la Barceloneta jugando a la petanca, me reconcilia un poco con el mundo.

    Escribes muy bien (te lo habrán dicho millones de veces). Si desapareces (¡no desaparezcas!) que sea porque estás ultimando un libro o una novela ¿sí?

    G

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  4. Qué fuerte tu bici es muy parecida a la mía! :
    https://www.flickr.com/photos/mariajpm/13306200883/in/dateposted/.

    De pequeña yo también estaba todo el día con mi bici. Era una Motoreta GAC.

    Si por mi hubiera sido desde que salía el sol hasta que se ponía hubiera estado pedaleando y pedaleando sin ningún motivo. Solo luego regresar a casa y que mi abuela me diera la merienda.

    Ahora que lo veo desde lejos, me parece chulo ser feliz con cosas así.

    Customizar la bici con pegatinas que te salían en los bollycaos, o tirarte por la cuesta sin que te diera miedo.

    Me pasaba como a ti cuando te refieres a lo de comparar, pero yo vengo con las caídas. Ni siquiera pensaba que me iba a caer de la bici. No tenia miedo ninguno. Por eso creo que nunca me caía.

    De adulto cambian las cosas, se tiene miedo sin motivo. Se supone que es por nuestro instinto de sobreviviente pero ya no hay osos ahí afuera.

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  5. Tengo que decirte - y esto es una confesión que me hace sentir un poco en bragas - cuando me siento perdida, (también) vuelvo aquí. Imagino que por eso de saber dosificarse. Por eso de volver a los 15 y empezar a reescribirse de nuevo.

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    Respuestas
    1. Meike, cuánto tiempo. Me alegra un poco esa confesión :) Aunque suponga perderse jaja Mi ilusión es que el blog sea un refugio virtual para perdidas y perdidos.

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