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"sin foto, no hablo", el caos

El lunes pensé que lo mejor era pasar página, tan pronto como fuera posible. Mientras eliminaba fotos, tiraba un cepillo de dientes, sacaba unas bragas de mi cajón y escondía un cómic –y me tropezaba con mi bici en el pasillo, algo que me pareció bastante simbólico– abrí un perfil nuevo en un catálogo de personas. No reabrí el anterior, porque pensé que tenía que ser un personaje distinto, el anterior me provocaba pena y melancolía. Empecé a hablar con una persona-ítem que tenía una ilustración en su perfil que me gustó, y una descripción sin tópicos ni idioteces tipo "soy femenina" o "sin foto, no hablo" (a estas últimas me las imagino siempre con un esparadrapo en la boca en su casa y una camisa de fuerza). Además de la descripción, se adjuntaba una foto de cara en la que se podía apreciar unos labios muy bonitos y unos ojos puede que verdes o azules, aunque la luz era engañosa, y pelo semi-largo. La conversación fue fluida e interesante, una mujer de mundo, había vivido en mil sitios, incluido nueva york, toronto, londres y berlín, que dices, vete a la mierda con tu rollo. Afincada en Barcelona. Pero resultó ser simpática, agradable, se mostró interesada por mis fotos, por mi descripción, etc. Me mandó una imagen de su bici, una de carretera con manillar clásico y encintada de color naranja. Creo que ahora, lo de las bicis, es como lo de los gatos. A las 23:00 le dije adiós y me fui a dormir. Al día siguiente, estaba yo en el metro, a las ocho y media, maldiciendo la vida, el mundo, mi mala suerte y mi cara absurda, y oigo una notificación del catálogo. La mapa mundi me decía buenos días y me mandaba un enlace con un vídeo de Edward Sharpe. Y pensé, joder...qué interés. Me flipaba Edward Sharpe hace dos años, qué crack. Me dio su teléfono. Esta mañana me ha mandado una foto de su espalda en una de esas ciudades que salen en las películas. En fin. Soledad digital, a ratos. Por un lado, quiero darle la espalda al mundo, y por otro, quiero que me empotre. Que es la misma postura.

Le quité la rueda a hámster. Se volvió loco y empezó a correr de una lado a otro de la jaula. Al final no fui a ver trenes, hacía mucho viento. Hámster y yo estamos conectadísimos, cada uno en su proceso de deshabituación.

Ayer echaba tanto de menos a Gl que me puse a dormir en su lado y me abracé a su almohada hasta que me quedé dormida. Como cuando sales de la piscina después de nadar mucho.

Me pregunto si es pronto para el catálogo, si lo del catálogo es secundario, o si realmente nada es tan complicado.

Comentarios

  1. Adelante con el catálogo, mientras dure, te mande vídeos y esté por ti y a ti te guste. Palabra de superviviente.
    By the way, la frase: "Por un lado, quiero darle la espalda al mundo, y por otro, quiero que me empotre. Que es la misma postura." Genial. Bye.

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  2. Lo bueno del mundo digital es que puedes ser lo que quieras ser, lo malo es lo que dices, ese vacío también digital que nos envuelve...

    Al final los que más saben de esto son los hámsters en su jaula, con su ruedecilla....

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