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Un día entero






9:00. Poblenou. El sol entra por la ventana y proyecta las cortinas y la lámpara sobre la pared y es mágico. No tengo que ir a trabajar. Me visto un poco, con cualquier cosa me refiero, y bajo a la calle. La camarera sabe lo que desayuno. Veo a la gente salir del metro, las caras, el quiosco. Los chungos de la terraza del "chino". Nuevo día.


10:00. Escucho el podcast de Todos somos sospechosos. Limpio toda la casa. Pongo una lavadora de ropa negra y la tiendo. Hiervo judías verdes con patatas y me ducho. Escribo en la libreta de pentagramas que me regaló Elena. Descubro que en esa libreta tengo varios pensamientos anotados de septiembre de 2015  y casi todos giran alrededor de J y del amor romántico que sentía, todavía entonces, por ella.

14:30. Voy a la gasolinera a hinchar las ruedas de la bici y es gratis. Subo hasta Fontana y llego muerta-muerta. Espero a Paola y a Erika. Como no conocen Barcelona, calculan mal el tiempo y llegan tarde, pero yo lo agradezco porque estoy muy entretenida mirando a la gente. Pasa un antiguo compañero de trabajo que lo dejó un año antes que yo. Me parecía un puto héroe. Me pregunto cómo estará y cómo le habrá ido a él, y si aún tendrá que justificar ese cambio en las entrevistas de trabajo, como me pasa a mí. Todo el mundo te anima aque hagas cambios pero luego te piden un millón de explicaciones. Luego veo al hermano de Cristina y también me parece un héroe después de todo lo que les ocurrió. 2 héroes juntos.  No saludo a ninguno de los dos porque todo va muy rápido.

16:05. Vamos a tomar cervezas y a charlar sobre la vida y las cosas que importan. Bocadillo de queso con boquerones, bocadillo de sobrasada, bocadillo de chorizo. Quieren probar comida autóctona normal, no de diseño. Sobra decir que no son vegetarianas.

18:40. Voy a ver a A, M y Gn. No me abren. Qué raro. Me voy a ver el dibujo de G que bauticé y también está cerrado. Me siento en un portal a esperar que pase algo. Luego baja Gn y me abre. Qué bien. Sigo bebiendo cerveza y hay un momento en el que me siento borracha. Se meten con mi futura perra y me molesto. Luego se me pasa.

21:45. Me encuentro con Paola y Erika en los Verdi porque son fans mexicanas de Coixet y justo está en el cine presentando Spain in a Day. P y E están muy felices. Me tomo un café bien cargado porque tengo "como resaca". Y coca-cola. Mucha cafeína de golpe. Me siento nueva y despejada. Bueno, nueva de trinca no, de segunda mano con oportunidades.

22:30 Empieza la peli y la Coixet dice que recibieron más de 22.000 vídeos. Yo recuerdo que vi Cosas que nunca te dije en esa sala con Ruth, una amiga que me gustaba y que me besó una noche bajo la lluvia en Vic y que sus padres tenían una ferretería en Sants, pero que luego se mudaron a Santa Maria de Palautordera y allí conoció a un chico y hasta luego.  ¿Qué sueñas? ¿qué amas? ¿De qué tienes miedo? La secuencia de la chica que lucha contra un cáncer, y que se lava la cara y se parte de risa, me recuerda a cuando mi madre estaba enferma. Me recuerda a que a pesar de todo nos reíamos muchísimo en la quimioterapia. Creo que nunca me había reído tanto con mi madre. Pienso que era un momento complicado/preocupante/triste pero yo me sentía fuerte y confiada.

00.30 Nos despedimos y me invitan a ir a visitarlas al DF. Y pienso que ojalá vivieran aquí porque ya las quiero.

00:40 Vuelvo a casa sin esfuerzo, todo es bajada, y pensando que soy hija única y que las hijas únicas saben volver solas a casa. Siento paz interior. En Marina, no puedo resistirlo y compro churros con chocolate. Le digo a la mujer que lo envuelva todo muy bien porque no quiero que se me salga en la mochila. Me acuerdo de Cristina -y de su hermano- cuando paso por el Sr. Lobo y de cuando teníamos 19 años. Y de Ruth, otra vez.



1:20  Poblenou. Estoy en mi terraza comiendo churros con chocolate. Me encanta este momento. Leo una postal de Elena que he encontrado en el suelo de la portería. Elena me manda postales muy bonitas y hechas a mano. Tengo una postal llena de postales. Una pared, quería decir. Pienso en si alguna vez viviré en Madrid y que tal vez el año que viene sería un buen momento. Pienso en ir a vivir a madrid con un perro y que es un poco más complicado que ir sola, pero que hay personas que tienen hijos y hacen cosas muchísimo más complicadas.












2:00. Volver significa que todo está bien y que no esperas nada más.





















Comentarios

  1. Cuántos escenarios familiares! La calle donde vivía con mis padres, el cine cerca de casa, la churrería de Marina, el Sr. Lobo (joder, cuántas noches, besos y neuronas me dejé allí...). Yo siempre les envío postales a mis padres allá donde voy. Y a alguna amiga con la que tenemos esa costumbre. Son un detalle tan sencillo y bonito, que no sé cómo la gente se ha olvidado de hacerlo. Demasiadas gilipolleces tecnológicas y vanidosas les distraen...

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  2. ¡También nosotras ya te queremos! Volveremos a vernos: en Barcelona, Madrid o México o en nuestras cenas por Skype jaja.

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  3. ¡Oh! ¿No había visto esta entrada!

    Cosas:

    - La ampliación de la gasolinera mola todo. A mi pesar, también ahora existe una camarera que me sirve el desayuno sin preguntarme; ella es muy encantadora, pero yo detesto desayunar fuera de casa, ya ves.
    - Las judias verdes y la lavadora de ropa negra son muy de madre. Te salva el amor romántico, sobre todo en la libreta de pentagramas. El amor romántico siempre es una canción escrita fuera de lugar. Y esta huele a flores.
    - El aire en las gasolineras siempre ha de ser gratis, SIEMPRE: hay una ley que les obliga a tener un manómetro libre en el caso de que tengan esos cacharros en los que hay que poner monedas. Que no nos quiten nuestros euros y visca Catalunya, collons.
    - Joder con los bocadillos autóctonos y el apetito de las mexicanas. ;-)
    - ¿Cuándo llega Maríateresa Pinky? ¿Y qué es nueva 'de trinca'? Es la primera vez en mi vida que escucho esa expresión!!!
    - Las hijas únicas sabemos volver solas a casa, sí. Siempre que sea cuesta abajo.
    - MIS POSTALES SIEMPRE POR LOS SUELOS, me siento pisoteada. Tu casa sin buzón es uno de mis mayores traumas, que ho sàpigues. Pero mi voluntad epistolar es inquebrantable.

    Muy bien esos churros con chocolate en la madrugada, claro que sí. El año que viene los compartiremos con Lucho y con Maríateresa-Pinxie-Bernarda, en la terraza de San Ginés. ;-)

    Beso, zampabollos.

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