Estoy en la cola del supermercado, están las típicas que se cuelan, porque llevan pocas cosas. Hoy vamos a tener nuestra cita número XI, así que las dejo pasar, no me importa que se cuelen de tres en tres.
Nos hemos besado mucho en público y nos hemos dado cuenta de que ya nadie lo hace. La chica que leía el QR de las entradas ha tenido que esperar a que parásemos.
Me gusta ir contigo de la mano, con el corazón en llamas y mis gafas nuevas para ver muy muy lejos. Hacía tiempo que no veía tan nítido el mundo. Veo hasta aquellos árboles del fondo de la calle, hasta aquellas ventanas que antes no existían.
Desde un banco del parque, veo mi ropa dando vueltas en la secadora de la lavandería.
Veo tan lejos, que ya no voy a perderme en la lejanía.
Hice una promesa de alegría salvaje, voy a cumplirla.
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