El supermercado al que voy abre los domingos cuando empieza la temporada de playa, porque está muy cerca. En domingo hay otros trabajadores que no son los de los días de entre semana. Este es un dato que me recuerda que hace mucho tiempo tuve un amor que, siempre que íbamos a alguna tienda que estaba abierta en festivo y yo decía "pobrecillos, qué mierda que tengan que trabajar", ella siempre me contestaba amorosamente: "cariño, hacen turnos". Y ahí se acababa el drama. Me encantaba esa solución.
Entre los que trabajan en festivo, está un chico que lleva un mullet y bigote. Un bigote muy joven. Como de 19 años. El primer día que pasé por la caja y estaba él, se le notaba que no tenía mucha práctica. Todo iba bien hasta que llegó la bolsa de los melocotones. Se los quedó mirando y me preguntó flojito "¿son melocotones o nectarinas?". Me pareció muy tierno que no los supiera distinguir y la verdad es que me llenó el corazón de algodones de azúcar rosa.
Hoy, también estaba él en la caja, y mientras yo estaba pagando cuatro cosas que necesitaba, ha entrado un hombre de la calle, muy enfadado, reclamando que le había cobrado "apios" en vez de "puerros". La diferencia era de céntimos, pero bueno, la gente es la gente. Él ponía cara de no haber roto un plato, pero yo sabia muy bien qué es lo que había pasado. Pues adorable, qué más decir... Ha tenido que llamar al encargado porque no sabía hacer el cambio y la cola cada vez era más larga. Finalmente, ha confesado: "es que he confundido los puerros con los apios".
Un chico que trabaja en un supermercado y que la lía porque confunde la fruta y las hortalizas siempre estará bajo mi protección. Yo le daría el mejor turno y le pondría los dibujitos de la fruta mucho más claros. Amén.
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