martes, julio 14, 2026

Cada día veo muchos aviones

Mi padre hizo el servicio militar obligatorio en la isla de Mallorca. Tuvo suerte porque, como sabía escribir a máquina, lo nombraron "secretario" del comandante. Siempre contaba que, por ese motivo, se salvó de las prácticas de tiro, de limpiar retretes y de las guardias imaginarias. 

Durante aquellos meses le mandó muchas cartas y postales a su novia, mi madre. Casi todas ellas escritas a mano con una caligrafía impecable. El otro día encontré la caja en la que están guardadas. Cogí una al azar. 

Playa del Arenal (Mallorca) 14-6-1970

Cariño, hoy hemos estado en esta playa. Se estaba bastante bien, pero se está mejor cuando tu estás conmigo a mi lado. Te echo de menos, mi cielo, ya nos falta un día menos. Mi vida, cada día veo muchos aviones y me pongo muy contento porque sé que dentro de poco vendrás tú en uno de ellos, a verme. 

Te quiero. Te adoro. Adiós, mi amor.

Me pareció muy bonito lo de los aviones. Imaginé a mi madre, tan guapa y tan joven, subiéndose a ese avión en el aeropuerto, rumbo a ver a mi padre, a pasar unos días con él en las playas de la isla. 

***

Hace unos días hice mi primer trayecto un poco largo, 4 horas, conduciendo mi Mini Cooper. Me lo compré una semana después de que muriera mi padre (fue un impulso). La última conversación lúcida que tuve con él fue un repaso de todos los coches que había tenido. En la lista estaba un Mini, que recuerdo perfectamente porque me venía a buscar con él al colegio cuando yo era muy pequeña. En aquel Mini de entonces, recuerdo que desde la ventanilla los autobuses me parecían gigantescos.

Me gustó mucho conducir sola. Cambiar de marchas (los automáticos son para la gente que no le gusta conducir). Acelerar, adelantar a otros coches y recorrer esa distancia que cada vez era más y más pequeña. 

Fui a ver a unas amigas a las que quiero mucho, y que tienen una casa enorme con piscina. Me sentí muy feliz allí. Sentí que nuestra amistad volvía a estar en un momento luminoso. Todo en la vida pasa por muchas etapas y creo que con el tiempo he aprendido a reconocer cuando algo está en uno de esos momentos álgidos. 

***

Van a demoler la piscina en la que he nadado durante los últimos 15 años. Me pone triste porque sé que la nueva, aunque vaya a ser más grande y más moderna, ya no va a ser igual. Sobre todo me da pena que el jardincito con hamacas en el que leo tanto en verano vaya a desaparecer. Seguramente harán otra zona ajardinada mejor y más bonita, pero ya no será lo mismo. El ayuntamiento de Barcelona ha decidido invertir dieciséis millones de euros en mejorar las instalaciones. Qué asquerosos. Las obras empiezan en diciembre. 

***

Al volver de mi viaje en coche me paré en el área de servicio desde la que se ve el mar.


***

Me han robado la bici pero he encontrado otra igual, muy barata, de segunda mano. Quería una exactamente igual. 




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios están moderados porque si no se llenan de bots, pero siempre los leo y los publico más tarde. Si lo prefieres, escríbeme un mail paolavaggio@gmail.com