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maldito orden

Tengo un orden. Amontono los cielos plomo con las tormentas, los libros cerrados con los finales abiertos, las postales que compré con las que aún no me han enviado, y tus llamadas, con las que yo no te contesto. Y al lado, justo al lado, tus reproches, claro. Porque los entiendo, y yo también me los hago. Un poco más allá, puedo seguir acumulando tus fotos con tus fotos, y si quieres, separo tus miradas de las mías, las que no llevan respuesta. Aunque...no me importa quedarme sin espacio o incluso tener desordenadas tus carícias, tu voz enredada en mi pelo, todos tus juegos y tus versos en silencio. Pero no me culpes, si con tanto orden, con este maldito orden, es demasiado fácil encontrarme, casi sin querer, con Ella.

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