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Vida

                                 alto
el techo es tan alto, tan   , tan alto
está tan lejos, tan lejos,         tan lejos, distancias de postales y cartas que tú y yo cruzamos
con garabatos a mano, letritas que te traen hasta mi boca para leerte en voz baja desde la cama.
Y me levanto despacio para no despertar a Lorena, que está aquí al lado, que sueña con los ojos cerrados, pero nunca se acuerda, y seguramente después dirá que soy yo que me invento que sueño para fastidiar. Y aunque es tarde, y por la calle sólo pasan los borrachos, en la mesa están Paula y Ana comiendo chocolate, vigilando que no se escape la lámpara nueva de luz anaranjada. Suena una buena canción y le doy al botón para que suene otra vez, y otra vez y otra vez,y no me cansa , mientras el humo se estanca entre la ventana y yo, que miro la barandilla de hierro, con los barrotes de regaliz que giran como una espiral, recuerdo que este balcón de Gràcia es de esos que un día dijiste que tanto tanto te gustaban

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