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las palmeras de Lesseps


Vernos, dependía exclusivamente de ella.

El camión-grúa cruza la plaza Lesseps transportando unas palmeras. No me acostumbro a ver árboles subidos en camiones.

De hecho, muchas veces no sabía ni si la volvería a ver. Yo era una niña muy obediente esperando, casi como el día ese que mi padre no venía a buscarme al colegio. Aunque en apariencia era ella la que me esperaba.

Me he quedado para comprobar, si por casualidad al de la grúa se le iba la mano y aplastaba el quiosco o taponaba la salida del metro con una palmera.

Ha hecho un año que me acerqué a Ingrid y hablamos por primera vez. Yo llevaba puesta, como ella misma dijo, la sonrisa de aviador. El hermano de Willy me ha dicho que hacía mucho tiempo que no iba a saludarles. No hay nada mejor como hablar del Pasado para no equivocarse.

Al final, el del camión grúa las ha podido dejar en el suelo, pero aún sin plantar.

La tremendísima Giulia está aprendiendo a aguantar la respiración bajo el agua, por si a caso. Un amigo me dijo que le parecía que yo había dado con la horma de mi zapato. Me reí un poco, yo a Giulia la veo muy aventurera, en cambio a mi me da miedo saltar de un trampolín. Aunque para cosas más prácticas suelo ser atrevida. De todas formas, para este amigo mío hasta un o una terrorista mundial sería la horma de mi zapato.

El viernes subimos a mirar las estrellas a la terraza (¿me habré vuelto cursi?). Abrí mi hamaca abatible 100% y nos estiramos. Claro que con media botella de martini y con una de vino, las estrellas las hubieramos visto hasta en el parking.

Giulia, estoy poniendo un pie en el trampolín. ¿Y si una de las palmeras fuera para ti?

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