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ayer eran las cinco o más

Eran las cinco o más. Hemos entrado en un lavabo juntas y nos hemos besado, como si se fuera a acabar algo, o mejor, como si estuviera a punto de empezar. Yo he cerrado los ojos, alguien ha cerrado las manos, han golpeado la puerta.
Me enamoré de ti el miércoles pasado, fue justo cuando sacabas los croissants de la bolsa. Hoy hemos entrado en una librería, has tenido Rayuela en las manos y te he contado lo mejor que he sabido que se puede leer de dos formas distintas.
Luego nos ha pillado el chaparrón en el Raval. Se te mojaban los pies y los hombros, a mi me resbalaban las gotas por el cuello. He deseado desnudarte pero no era posible allí. Las calles se han llenado de agua en un momento y no encontrábamos tu coche aparcado. Yo sabía que no era esa la calle pero tampoco sabía cual otra podía ser.
Había una chica empapada en la calle, inmóvil, tirada, tan lejos de aquí. Yo he creído que estaba muerta y tú has llamado en seguida a una ambulancia. Luego he visto como te acercabas, le has tapado la cara con tu paraguas. Para que no se le mojara más, ni una gota más.

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