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con la zurda

Durante los primeros segundos del día jamás he tenido problemas. Me refiero a justo cuando abres los ojos. No los he tenido ni cuando los tenía. Y esta mañana, por ejemplo, todavía dando vueltas en la cama, no recordaba mi dedo roto y mi mano derecha inmovilizada.

Así que me he puesto a hacer planes que tienen que ver contigo. Iba a conducir durante un cuarto de hora y a las nueve te esperaría en la parada de autobús como cada sábado. He querido cerrar el puño para que nada se fuera. Pero algo me estorbaba. Medio dormida iba a quitarme eso que me molestaba tanto en la mano. Quería sacarme el hierro al que llevo atado el dedo para que se esté quieto, pero la verdad es que ya habían pasado los primeros segundos del día y yo ya no era inmune a los problemas. Estoy bebiendo cerveza a solas y la tarde se me está haciendo interminable.

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