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Rapidez y Lentitud



En el frankfurt V tienen al chico que hace bocadillos más rápido de entre todos los chicos que hacen bocadillos en el mundo. Y lo saben, tienen al mejor.
Es impresionante verle delante de la plancha, treinta bocatas por minuto, aunque su mejor marca está en uno por segundo.
Lo hizo una vez, fue durante el invierno pasado. La pequeña ciudad de Sofía se congregó delante del frankfurt V, el alcalde y los demás mequetrefes, contrataron a un árbitro y al notario de los concursos ante notario. El árbitro dió la salida con un silbato. Fue durante el cuarto minuto, ya en caliente, cuando el chico lo consiguió: Sesenta frankfurts con queso y bacon en sesenta segundos. Es un oficio duro.

Su hermano trabaja con él. A diferencia del campeón, es un chico tímido y retraído, que gusta de la soledad. El chico rápido silba mientras hace los frakfurts, su hermano lento saca la lengua por una lado como si estuviera haciendo un ejercicio de matemáticas de cuarto año. El hermano lento también intenta ser rápido, pero no lo consigue. En una de sus muñecas tiene una marca demasiado dolorosa y violenta. La velocidad no se entrena. O lo eres o no lo eres. Depende del tejido de tus músculos. No puedes culparte de nada si eres lento, la velocidad no está en ti, pero comprendes la lentitud de los pasos sobre la nieve.

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