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la vida real

En las peluquerías, siempre hay una chica o un chico que sólo lava cabezas. Se encargan de eso. Como los verdugos de la revolución francesa que se encargaban de cortarla. Las peluqueras hablan en bajito detrás de las picas de lavar cabezas. Allí es donde critican a las clientas que no se quieren hacer mechas. Lo he descubierto hoy cuando he ido a acompañar a mi madre. Estaban claramente cuchicheando y haciendo gestos obscenos detrás de una clienta que recostaba tranquilamente su cabeza en el asiento. Me parece un trabajo muy aburrido, sobre todo si se trata de una peluquería de barrio. Normalmente las peluquerías de barrio se llaman como la peluquera que la fundó. Peluquería Cris, Peluquería Mariluz, Peluquería Angelita.

Hoy he pasado por delante de la peluquería canina. Han puesto una foto de mis dos perros en el escaparate. Luego me he ido a rehabilitación y he visto las estrellas. Dolor. Me he pellizcado todo el rato la pierna para ver más estrellas, pero las que yo quiero.
De vuelta a casa, me he cruzado con un camión de esos que transportan coches nuevos. Son preciosos con todos esos colores. Siempre pienso que se avería uno en la carretera y que los demás conductores lo saqueamos y nos llevamos un coche nuevo cada uno. Pero no llevan matrícula, y tal vez tampoco las llaves. ¿y dónde dejo mi coche si me llevo otro? Es un sueño bastante absurdo pero seguro que a ti también te gusta.


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