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2 territorios






Únicamente tengo un amigo en la universidad, los demás hacen otro turno o ya han acabado. Pero es un gran compañero, fue capaz de enviarme todos los apuntes de una asignatura escaneados a mi email. Y me abre la puerta para que pase primero, al contrario de lo que piensan muchas chicas me parece un gesto bonito. Hoy se me ha caído el estuche en clase y se ha tirado al suelo, literal, a recogérmelo. Tal vez es que tengo pocos amigos y los que se tiran al suelo me parecen lo más.

Esta mañana, mientras desayunaba entre clase y clase, he pensado que la facultad seguía siendo una gran campana de cristal para vagar y estar sola. Antes me entretenía atándome los cordones de los zapatos pero como ahora llevo tiras de velcro, ni eso. Se parece tan poco a mi primera universidad, cuando siempre estaba acompañada de cris, rose, tere, joan...

Tengo dos territorios: uno en el que me siento muy feliz y otro en el que echo terriblemente de menos situaciones, personas, momentos que ya no pueden volver. La idea es no pasar demasiado rato en el terreno envenenado y edificar una casa en el próspero, una casa con muchas ventanas y con sofía.

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