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Mis libros y tu poesía me protegen.

La noche de fin de año (me) comí las uvas en casa con mis padres y con mis perros. Mis perros se comieron seis uvas cada uno.
Luego brindé muy rápido, me puse el abrigo, lancé unos besos teledirigidos y me subí en el coche. La carretera que me lleva a casa de Sofía estaba vacía. Apenas había luz porque no la iluminaban los faros de ningún coche, únicamente los míos. Las fábricas de la autovía desprendían ese olor a pastelería tan extraño. Durante cinco minutos estuve conduciendo sola, la gente estaba en sus casas. Durante 5 minutos el mundo entero fue sólo para mí.

A la una volví a comerme las uvas con Sofía aprovechando que en Canarias aún eran las 12:00. Éramos las únicas invitadas a una fiesta retro de los años 50's, estuvimos toda la noche bailando Rock'n'Roll y Doo-Wop. Hasta que todo empezó a dar vueltas y vueltas y vueltas y vueltas, mientras nos reíamos de la gente que debía estar haciendo cola en los guardarropías.

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