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alumna fascinada



Hoy he estado con alguien que con sólo 27 años ya se ha casado y tiene una plaza de trabajo fija de por vida. La he felicitado por ello, aunque creo que en el fondo es una alivio no tener el futuro resuelto, ir dando bandazos como esos toldos que en invierno golpean contra la barandilla y en verano se achicharran al sol. Yo estoy bien así. Lo tengo todo en el aire. Puedo decidir cualquier cosa. Cambio mi gran plan todos los fines de semana.

Puedo levantarme a las 7:00 o a las 7:45. Pues me levanto a las 7:00 para leer. Es ese tiempo muerto que antes tenía en el metro. Mi vagón ahora está en la cocina. El destino es empezar el día. Luego salgo de casa y me voy. Últimamente tengo buen ojo para las novelas.

Los fines de semana no leo porque estoy con, bueno, que más da el nombre. Y prefiero despertarme y quedarme con ella en la cama, acariciándole la cintura. La mejor cintura del mundo. Beso muy bien.

Acabo de llegar de mis clases de piano. Mi profesora es rematadamente guapa. Si ella supiera... nadie en la Tierra la debe ver tan guapa como yo. Al principio este hecho me imponía un poco, me temblaban los dedos al tocar. Pero ahora ya he aprendido a disfrutar de su presencia, de sus correcciones y de sus gestos. Sobre todo de sus correcciones, cuando pongo los dedos mal me los coloca delicadamente. Hoy se ha puesto a tocar y me ha preguntado si me gustaba la pieza, y yo le he dicho que todas las canciones me gustan cuando las toca ella. A veces tengo 14 años. Me encanta ser su alumna fascinada y me comporto como tal. Ojalá no se vaya nunca de la escuela.


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