Ir al contenido principal

Qué guapas hemos salido en las fotos con Leonor Watling




Este fin de semana he estado a menos de medio metro de L.W. Me pareció una situación tan absurda, me estaba muriendo de vergüenza. Quería soltar el disco, que me lo firmara y largarme conrriendo.

Algo así como... ¿qué coño le dirías a un extraño que no conoces de nada si tuvieras 5 minutos? Pues nada. Yo no le diría nada a un extraño. Pues me pasó eso mismo. Es tan raro ver a artistas famosos de cerca. Los escuchas cuando vas en el coche, cuando caminas por la calle, cuando recoges la ropa, cuando estás en casa en pijama, cuando te estás duchando, cuando estás en la cama, etc. Y luego te encuentras vestida, peinada, en un camerino ajeno a tu vida cotidiana, en un lugar que no es familiar, sin auriculares, sin zapatillas de estar por casa... y te quedas en blanco. Todo lo que se me ocurría me sonaba obvio:"me gusta como cantas", "me gusta el último disco", "qué bien ha sonado el concierto". En fin... Fue curioso y bonito en el fondo poder saludarles.

La versión de Can't Take My Eyes Off You me recordó a mi verano de los 12 años, cuando bajaba a bailar a los hoteles con mis amigas y las orquestas de un solo hombre la tocaban alrededor de la piscina.

Algunas curiosidades sobre los dos conciertos o cosas en las que yo me fijo:

El viernes, Marlango acompañó algunas de las canciones con una steel guitar, un instrumento típico del folklore norteamericano y muy común en la música country. En cambio, el sábado, lo cambiaron por una especie de theremin con forma de serrucho, o mejor dicho, una sierra que sonaba parecida a un theremin. El sonido es muy peculiar e hipnótico. (Qué bellas reuniones familiares con tía Margareth al serrucho y la prima Anita al piano)

Comentarios