No hay dos palomitas iguales



No me hubiera importado alargar la tarde para siempre y no ir nunca a Australia. Meter el mundo en una tarde.

Cada vez me gusta más la música de Mishima porque dicen la verdad. Hoy hemos hecho comida de otoño. Y cada vez me gustan más las paredes desconchadas de los edificios sin reformar y las porciones de cielo, aunque sean pequeñas. Cada vez me gusta más el cielo. Me gusta trabajar, pero me encantaría poder dedicarme sólo a estar contigo. Creo que eres mi vocación. Esas cosas se saben desde los doce años.

El sábado fui a buscar unas lentillas de prueba porque las que tengo me han dejado de gustar. Estaba la dependienta guapa pero no me hizo demasiado caso, únicamente abrió un cajón y anotó en cada cada lentilla el ojo al que pertenecía. Ya está. Yo le dije que volvería el sábado que viene, y ella me dijo que las llevara puestas, que me miraría. Como si alguien sólo pudiera mirarte si llevas unas lentillas determinadas puestas.

También entré en el videoclub y alquilé una peli, "Special". Trata de un hombre que toma un medicamento nuevo para tener poderes mágicos y ser especial. En realidad es mentira, es alguien corriente, pero se lo llega a creer tanto que se convierte en superhéroe. Cuántas veces hemos pensado que atravesábamos un muro pero no lo hacíamos. Cuántas veces he dicho "mira lo qué se hacer" y no me ha salido nada. Me refiero a que son cosas que le pueden ocurrir a todo el mundo.


toros, nieve y anchoas


Ayer, cuando salí del trabajo, fui a tomar el vermut a una bodega antigua, ya de por sí algo poco corriente en la ciudad. Barriles y cajas de sifones rojos y verdes por todas partes. La barra estaba adornada con una colección de 400 llaveros (o más). Me fijé en las fotografías de las paredes. Eran de tres tipos:

a) imágenes de la nevada del 68 en Barcelona
b) retratos de toreros
c) estampas de santos

Para beber tomé un vermut y me pusieron una tapa de olivas y anchoas... gratis!!!!!! gratis!!! gratis!!! No salía de mi asombro. Qué fuerte, qué fuerte. Se juntaban tres temas insólitos en Barcelona: toros, nieve y cosas gratis. Las anchoas muy buenas, por cierto. Hice fotos y todo.

Lo de los toreros me da igual, pero la nieve y la anchoas me llegaron al corazón.


5 años ya con las comas del revés

Tengo un ipod nuevo de color azul y lo miro todo el rato porque salen las fotos de los discos, y también las fotos del verano. Por la mañana me acompañan en el bolsillo y son animalillos que se mueven. No dejo de pensar en el fin de semana, como cuando te enamoras de alguien y no puedes saltar la valla. ¿Le pasará eso a mi perro negro que se escapa? Y tengo muchas ganas de escribir canciones. Toco la guitarra y pienso, a ver qué me das hoy. La guitarra siempre me hizo mucha compañía.

Esta mañana me he mareado en el coche, conduciendo, y he tenido que parar porque tenía ganas de devolver. No me había pasado nunca. Ha sido un vómito muy pequeño, entrañable, como dedicado. Perdón por hablar de estas cosas tan desagradables.

Carol me hace una cosa que me gusta mucho cuando me ve pensativa. Pone los labios en mi sien, y como si me curara de una serpiente, absorbe y escupe el veneno.

Hacer un mes nos planteamos las semanas como expediciones a una montaña nevada. Los miércoles subimos justo hasta el campamento de en medio, porque la cima está cada vez más cerca.

Mi blog cumple 5 años.

Vuelta a la Tierra

Un fin de semana para recordar siempre. Por el regalo espacial de especial que fue, por la fiesta sorpresa, y por el super concierto de Ani Difranco en Barcelona.

Todo esto me ha dejado con esa sensación extraña de tristeza por exceso de alegría, o algo así. Esta mañana, a los de segundo, les he dejado tocar la guitarra uno por uno, llevan un mes pidiéndomelo. He pensado, "venga, hoy es un día especial". Me he dejado llevar por la emoción del concierto de ayer, y he acabado tocándoles una de Ani Difranco. La reacción ha sido impresionante, se han puesto a bailar como si les fuera la vida en ello. Qué locos están los niños.


árbol





Esta mañana he enchufado el ipod a la radio del coche y lo he puesto en modo aleatorio. Por la diagonal ha empezado a sonar el villancico que compuse durante las navidades pasadas. He subido el volumen y he bajado las ventanillas. Mi voz retumbaba entre los coches parados a las 8:10. Me ha parecido un momento tan sincero... feliz navidad cabrones, ya es viernes. Ha pasado la mujer que va en bici y con tacones. De fondo los cascabeles y ella pedaleando con ímpetu.

Carol y yo hemos aumentado nuestro número de hijas imaginarias. Las hijas imaginarias son muy prácticas porque no existen, y no cambian tus planes.

Primero nació de la imaginación Paola Jr. Ahora tiene 10 años y ya está muy alta. Está fascinada porque le regalé una foto de su bisabuelo Miguel boxeando. La tiene en un marco encima del escritorio. Luego vino Jimena, en honor a una niña que conocimos en Madrid haciendo la cola del autobús. Jimena siempre viste de domingo y es pijilla. Tira más hacia Carol. Mi preferida es Paolita, la primera, pero reconozco que Jimena es muy mona. Ahora tiene 7 años. La vamos educando para que sea laísta y leísta: "El juguete, Jimena, ¿dónde le tienes?". Nuestra última adquisición de hija imaginaria es Flavia, de 12 años. Flavia está entrando en la preadolescencia. Tiene un fotolog y se pasa el día en el messenger. Todo lo escribe con una MaYúScULa sí y otra no, y alargando las vocales: "holaaAAaAAaaAA, k pASaAA?!?!? k fEUuuu AkTa TaRdAAAaaaa?!¿!" Quiere ser escritora, pero también dependienta de H&M. Ya le hemos dicho que en principio es compatible.

qué sueño

Hoy he atravesado un arcoiris en coche. Estaba en medio de la autopista, no he podido esquivarlo. Llovía a mares, y a ríos, y a todo lo que quepa agua.
La autopista puede llevarme a cualquier momento de mi vida, sólo depende de la salida que escoja. La verdad es una chorrada como una catedral.
La verdad: es una carretera como otra cualquiera y sólo lleva a los sitios que salen en los mapas.

Probando mis primeros minutos con 30 años

Probando. probando. 1, 2. 1, 2. Funciona? Hola? ah ah. Un poco más de reverb, por favor.

14 de octubre de 1978. Siempre me ha parecido una fecha bonita e importante, parecida a la de los descubrimientos, los coronamientos, los inicios de expedición, las grandes nevadas, las grandes lluvias, las primeras piedras, el primer paso en otro planeta, el primer vuelo, la conquista, la reconquista. Etc.

Me gusta mucho el día de mi cumpleaños, aunque caiga en martes. Recuerdo que para este tiempo en la Tierra ya hacía frío porque solía estrenar abrigo justo hoy. Era emocionante.

El día del cumple debería ser fiesta.




Antes de comer tengo una hora libre y algunas veces la aprovecho para caminar hasta el mar y quedarme allí un rato. Pasear por la playa vestida con ropa de calle me parece bonito, estético, en blanco y negro. A esa hora también hay chicas vestidas de enfermeras y chicos con corbata sentados en la arena. El miércoles vi a dos nadadores que salían del agua y venían de lejos, creo que del espacio. Al salir del agua miraron a su alrededor y vieron los grandes edificios. Un niño y una madre bañándose. Corriendo hacia las duchas. Va a llover.

Allí pienso en ti y en nuestros planes. Se desvanecen las olas metálicas. Imagino piropos absurdos y tontos, y los pienso en voz baja: Eres tan guapa que las cámaras fotográficas se disparan solas cuando pasas. Luego imagino las consecuencias que acarrearía: cientos de personas con la foto de una desconocida en su cámara.

Mi santo lo celebraré en las primeras filas de un concierto.


Cosas de la vida, ayer nevó en Marte





Ayer, 1 de octubre, nevó en Marte.

Esta es una de las frases más bonitas que he pronunciado en toda mi vida. Ayer, 1 de octubre, nevó en Marte.

El espacio es lejano y absurdo, como imaginado.

Lo supe a eso de las 8:20 de la mañana, tomando café en el bar.

Phoenix, la sonda espacial, la nave, el robot, dijo: Mi láser ha detectado nieve cayendo desde el cielo.

A Phoenix le queda poca energía. En el polo norte de Marte apenas ve el sol y no puede cargar sus placas. Para aprovechar la que le queda, se auto apaga 4 horas cada noche. Luego se enciende y lo vive todo a tope. Su último deseo es poder fotografiar la nieve, que no se evapore antes de llegar al suelo.

Sigo enamorada.