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1114. Mosaicos


El sol y la brisa que seca mis sábanas proviene de muchos lugares distintos. Ilumina mi piel mientras tomo café.  Me encanta ese momento. Es parecido al amor.

Ayer me acerqué en bici hasta la Apple Store para cambiar un altavoz que no me funcionaba. Cuando llegué allí y me atendió el vendedor,  me di cuenta de que me había dejado el altavoz en casa. (Clic aquí)

Pero no me enfadé, disfruté tanto de mi paseo en bici que no me importó haberme dejado la cabeza en casa. Recorrí las calles de mi barrio, respiré el verdor de los árboles del Parc de la Ciutadella, atravesé el Paseo del Born y el mosaico de chicas-guapas-turistas con dudas sobre su inclinación sexual deseosas de una aventura con una española (yo), rollo Vicky Cristina Barcelona pero sin Bardem, me paré a escuchar frente a Santa María del Mar a una pareja de músicos callejeros, él y ella, que tocaban la guitarra y cantaban, luego me metí por callejuelas para esquivar a la gente y subí hasta Plaza Catalunya. Fin de mi trayecto.

Mientras tanto, mi altavoz en casa, pasando el rato en la estantería. El destino quiso que fuera así.

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