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cambiar de lugar

Ayer volví en metro a las recién estrenadas tres de la mañana leyendo un libro de Alan Watts que me acababan de prestar. El metro es uno de mis lugares preferidos en las ciudades. Entras allí, te sientas, lo de alrededor no importa porque está oscuro, los vagones siempre son similares, te desplazas, te mueves, vas a algún sitio, parece imaginado. Hay más personas como tú haciendo lo mismo, no se habla demasiado, observan, están quietas. Tienes un destino en la mente y tu parada siempre llega. Te bajas, sales a la superfície y estás en otro lugar.

He comido pollo, he comido arroz, yogur y galletas.

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