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cartas

He plantado un pensamiento esta mañana. No sé el nombre botánico específico. Me he duchado y me ha parecido que lo hacía en algún verano y mientras me ponía el champú me preguntaba si iba a volver a ser muy feliz o sólo esta felicidad a ratos, sin fuegos artificiales. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado y domingo. Los lunes son bonitos porque parece que empiezas algo y que está lleno de oportunidades; los viernes son de capa caída. Recuerdo aquel día que tenía una ilusión muy grande y bajé las escaleras de casa corriendo y se me salió un zapato. He leído al sol en pantalón corto. He comido acelgas que es como comer hojas. He salido a comprar pan sin gluten para un amigo que viene a cenar. Lo he probado y sabe un poco a manzana. Mi madre me llama cada día y me dice que se va a pasear a  los perros y luego a ducharse. Me gustaba subirme a los pies de mi madre y bailar con ella, pero ahora peso 55 kg, a veces 56.

El jueves recibí dos cartas escritas a mano. Una en forma de avión y otra desde París. Me gusta recibir cartas escritas a mano. Las cartas son un poco raras, porque las escribes y cuentas el presente pero llegan más tarde, no son inmediatas. Las cartas siempre son para el futuro y te traen un pedazo de presente amarrado en algún lugar. En las cartas nos quedamos para siempre intactos. En los mails no. Pero no sé por qué. Porque nadie quiere vivir en una computadora. En una carta es más bonito vivir, tienen luz propia.








Comentarios

  1. Paola, solo me queda decir que me ENCANTA la letra de ambas cartas. Trazos claros y corridos. Felicidades a las autoras de mi parte.

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  2. Siempre consigues hacer que vuele con tus palabras. Saludos

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