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vida campestre

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Estoy comiendo fresas. Hoy he pasado por unas calles de antiguas naves y almacenes. Aunque algunos edificios los han convertido en viviendas, siguen conservando su aspecto industrial. Mi fábrica preferida hace esquina y es de ladrillo y la veo desde mi casa. Las ventanas son cuadrículas de vidrios, todos del mismo tamaño pero de colores desiguales, parece un tetris. En la cuarta planta trabaja un fotógrafo creo, a veces veo ráfagas de luz, como si fuera un corazón que late de vez en cuando, semi-abandonado. Un día vi focos y pantallas reflectoras. Un día que las ventanas del ser olvidado, antes fábrica, estaban abiertas de par en par y pude verle las entrañas.

Yo también tengo un corazón y luz dentro. Y a veces me siento como la fábrica. Tenemos una luz latente, que de vez en cuando palpita como un faro. Me gusta. La fábrica me tiene a mí, yo la voy a querer todo el tiempo que esté cerca de ella.

A veces me gustaría vivir en el campo, pero cerca del mar, y tener un huerto y gallinas corriendo. Me despertaría con el sol y me dormiría cuando ya no hubiese claridad. E imagino mi mente despejada y silenciosa como el atardecer, sin ningún deseo que estuviera más allá de la playa. Tocaría la guitarra y haría canciones sencillas. En mi fantasía campestre a veces añado a una chica que conduce una furgoneta llena de acelgas y libros, que tiene las manos manchadas de tierra, que no se peina, que canturrea sin que se entienda la canción y que hace el amor conmigo porque me ama. La chica de las acelgas me parece super interesante y guapa. "Más guapa que un sol de primavera, verano, otoño e invierno." Eso me lo decía mi madre cuando yo era pequeña. Por la chica de las acelgas daría mi casa, mi huerto y mis gallinas, pero haría ver que no, que sólo quiero entender lo que canta y sus libros. A veces pasaría un avión por el cielo y nos preguntaríamos adónde va, quién viaja, de dónde viene. Cada cierto tiempo iríamos a alguna ciudad, a cenar a restaurantes bonitos, y a hacer un trío con una artista japonesa de arte contemporáneo y cocaína. Fin de mi vida campestre. 









Comentarios

  1. Paola, que extrema tu vida campestre :O Yo siempre había pensado que vivir en el campo debe ser muy aburrido.

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  2. Preciosa vida campestre, has hecho que yo también sueñe con algo así, aunque sea menos de campo que nada ;) Algún día tus sueños se harán realidad, no me cabe la menor duda.

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