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Cola de lagartija

Creo que es un ciervo, pero seguro que hay miles de lagartijas por ahí escondidas

Hoy he conocido a una persona tan absurdamente romántica como yo. Bueno, ya la conocía, pero esta tarde, tras una larga charla en mi casa mientras nos tomábamos un gin tonic para merendar, he descubierto ese rasgo de ella. Lo ignoraba. Hemos comparado momentos para ver cual de las dos ganaba en nuestra carrera romántica y absurda, incluso se le han puesto los ojos rojos; a mí no porque ya estoy acostumbrada a mi vida lírica. Ha sido como reconocer a alguien de tu misma especie y olisquearse. Menudo cuadro a las siete de la tarde. Perder la cabeza por amor es excitante, y vivirlo un tiempo largo intensamente o intensamente breve, aunque luego debas sobrevivir a todo ello sin nada encima de los hombros, como la cola cortada de una lagartija que se sigue moviendo. Esa ha sido mi conclusión.

A mí ya me está saliendo una cabeza nueva y empiezo a parecer un bípedo normal, a ratos. A ver si logro mantenerla.

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