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Fotocopia a semi-color: intensita

La semana ha sido intensa. He tenido grandes dosis de sociabilización y, como siempre, luego tengo resaca de conversaciones y momentos.

El viernes fui feliz en el concierto de Grupo de Expertos de Sol y Nieve. Creía que me iba a traer recuerdos, pero lo cierto es que lo pasé muy bien, aunque tuve la cabeza en otra parte, alta ingeniería de puentes, canales y caminos imaginarios. Esa cajita que a veces abro y me pone en contacto con la fuerza del amor universal. Y yo sigo esperando que venga un tiempo mejor.

Ayer tarde, mientras tocaba Ultraplayback en mi barrio, sentí que el tiempo volvía a plegarse, y los ecos de 2004 llegaban como si fuéramos a morir todos y viéramos pasar nuestra vida a cámara rápida. 

Auguro un bloqueo mental general de flea markets y food trucks en Barcelona, seguido de un agujero negro con gusano sideral en el universo y ceguera generalizada. De gafas de sol, de cortes de pelo y bicicletas fixie. De dj's matutinos y de tarde. Son desvíos, caminos cortos. Parches contra la ansiedad ignorada por la masa. Basta ya. Quiero bares manolo o cafetería montse (granja montse) y fotos descoloridas de platos combinados. Un bocadillo de pan normal. A veces me parece todo demasiado artificial, me m(s)iento sumergida en esa superficialidad. Es guay (no se puede decir guay ya porque es como cuando los padres decían chachi) es #wow estar con gente y tomar cervezas, pero todos tenemos un hueco en el estómago, un agujero; veo a todo el mundo como una rosquilla humanoide.

Me sentí optimista tocando el djembé en un parque con un grupo de personas desconocidas. Me recordó a una película que vi hace ya un tiempo, sobre un profesor muy serio, que iniciaba una amistad con un percusionista y éste le hacía descubrir aspectos de su personalidad que desconocía y a su vez le hacía tomar consciencia (y conciencia) de una dura situación. No recordaba el título pero he puesto cuatro datos en google mal escritos y lo ha acertado. Llegará un momento en el que google te dirá donde tienes aquella camiseta que tanto te gustaba y no sabes dónde has puesto, aml escrto. El título de la película es The Visitor.


Ayer noche asistí a un concierto de Los Planetas vía WhatsApp y fue emocionante. La virtualidad está cambiando nuestro cerebro, a mí me provoca la misma sensación que una puesta de sol verdadera. La misma alegría. La misma distancia. Hubiera cogido un autobús a Granada en ese momento pero no pasaba ninguno por delante de mi casa en Barcelona. Quiero hacer todas esas cosas. Cambiar el mundo. Cambiar el mapa de autobuses y los horarios. Diluir las comunidades autónomas y los oceános. YoPuedo.

Hoy he decidido pasar el domingo sola. He estado tocando la guitarra. Estoy componiendo una canción de amor que me encanta, sobre todo porque en la letra mezclo conejos con unicornios y con teléfonos. Puede que no se la enseñe a nadie. Voy a cocinar. Coño, ya son las tres 51. Voy a cocinar igualmente.

Comentarios

  1. no se puede decir guay? pues no me mola!

    pd. se puede decir, verdad? Dime que sí aunque sea mentira.

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  2. ¡¡¡Qué bonito esto!!! ¿El párrafo del bloqueo mental me lo puedo copiar y decir que lo he pensado yo? Sería #wow. Y no añores el bar manolo, que cuando vengas te voy a llevar a un bar manolo que tiene unas cartas de tapas descoloridas que vas a flipar...bueno, o como se llame ahora flipar.

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  3. Avisa si terminas llegando a Granada, aunque sea de manera virtual. Hay un bar Los Girasoles con azulejos verde váter, verde hospital, y carne en salsa que obligan a siestas de bella durmiente. Hay bares El Frenazo y bares Yolanda ( dos).

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  4. Anónimo4:30 p. m.

    "...todos tenemos un hueco en el estómago, un agujero; veo a todo el mundo como una rosquilla humanoide". que gran verdad, será por eso por lo que empezaron a rellenar los donuts? Nono

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  5. Me encanta esta época en la que aflora la sociabilidad, pero coincido plenamente en tu visión de las rosquillas humanoides. Oye, que a Los Planetas los tenemos tocando por aquí la semana que viene, y la virtualidad no es nada comparada con la realidad de carne y hueso. Lo de Google es flipante. Y los días en soledad son una puta maravilla, lo cual reafirma todavía más lo de las rosquillas...

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  6. Anónimo4:08 p. m.

    te extraño...ya no hay relojes fruta en ninguna parte...

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  7. Te engañan con la pamplina de que con el mundo virtual no hay fronteras ni distancias, hasta que te das cuenta de que te gustaría estar en un lugar en particular de manera real y comprendes que sí hay distancia y sí importa.
    Si lo tuyo son los hules y la comida casera, te invito a ir de guachinche en guachinche.
    Abrazo!!!!

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