12 jul. 2015

DE VUELTA A CASA

De vuelta a casa y con insomnio. 

Tras el accidente con la avioneta estuve mandando mensajes en código Morse. Identifiqué a Venus y Júpiter en el cielo brillando  al anochecer. La primera vez me pilló por sorpresa su desaparición. La segunda noche estuve observándolas hasta que dejaron de brillar. Quería captar el momento justo en el que, de pronto, parecían apagarse. Y así fue. Un instante extraordinario que me conectó con el Universo. Noche tras noche aparecían y desaparecían, y yo estaba allí para verlo. Era una compañía extraña.

Decidí dejar la avioneta. No podía recuperarla. Tal vez vuelva a buscarla dentro de un tiempo.

Me adentré en el bosque y llegué hasta una carretera muy David Lynch. Tras varias horas esperando junto a una cabina telefónica, que no pude usar porque no recordaba ningún número de teléfono de memoria, pasó un camión cisterna. El conductor, al verme, paró y me llevó hasta la estación de tren más cercana y me dejó dinero para comprarme un billete. Lo he agregado a Facebook. Me dijo que tenía una sobrina lesbiana y que podíamos hacer pareja. Decidí permanecer en contacto. Nunca se sabe. Pero todavía no estoy preparada para volver a enamorarme. Todo acaba siendo una bella mentira.














3 comentarios:

  1. ¿De qué color era la cisterna del camión? ;-)

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  2. No sé de qué será el camión cisterna, pero si es agua, pues eso, es vida.

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  3. Tendrías que haber visto las caras ante mi camiseta de Love Of Lesbian en la bella Cracovia; se me quedará grabada la monja que se puso la mano a la cabeza y todo...

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