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Grabación

Vuelvo a mi blog porque es lo más interesante que se me ocurre hacer. Justo está pasando el camión de la basura por mi calle. Imagino que los bares y las terrazas estarán llenas. No me apetece salir.

He acabado la tarde gateando hasta mi cama y me he quedado dormida. Antes de eso, he aprovechado el tinglado que dejó ayer montado E en la terraza para hacer un timelapse (que le quedó muy bien, con las nubes cruzando el cielo) para hacer otro vídeo. Así que mientras yo me quedaba totalmente out en mi cama, abrazada a la almohada, mi móvil estaba grabando. Me he despertado y ya era de noche, he oído voces en la calle. El vídeo no ha quedado tan bien como el de ayer, con las nubes veloces y fugaces, pero sí tiene su gracia ver los cambios de luz y, sobre todo, el baile de ventanas iluminadas, encendidas, apagadas, on, off, cuando ha oscurecido. No tengo ganas de subir el vídeo y todo eso. Otro día.

Hoy me he tragado una temporada entera de Line of Duty, que es sobre polis corruptos en Inglaterra. La inspectora Kate, al principio, no me gustaba nada. En la tabla de afinidad habría sacado un 4 justito, pero ahora qu ela conozco más, ahora un 8.

Me bloquea pensar que tengo que preparar la defensa de mi trabajo final de máster, sobre todo porque estoy en un momento en el que no creo en la universidad, ni en cómo funciona por dentro, ni en nada de nada, y tampoco creo que me vaya a servir de algo.  Todas las cosas que me motivaban hace ocho meses, ahora me resbalan. La desilusión es lo peor. Ayer miré mi expediente y tengo 5 MH y 5 excelentes y 1 notable. Me sentía muy orgullosa de mis notas hace unos meses, ahora no tanto. Me queda la esperanza de encontrar algo que vuelva a motivarme, aunque no sé por donde empezar a buscar, porque ya hice una búsqueda intensa tiempo atrás y me agotó. Supongo que mañana veré las cosas de otra forma y me pondré a trabajar, obediente. También espero no irme a la cama a las siete de la tarde, a pesar de que me ha sentado genial evadirme unas cuantas horas. Si pudiera decir que estoy harta, lo diría. Pero no lo puedo decir, algo me lo impide. Mi sentido común.

He salido al balcón porque he escuchado gritos de mujer, como una pelea. He aprovechado para bajar todas las botellas de ayer y de paso poner un pie en la calle. No he visto ninguna pelea, excepto a los tipos borrachos rondando por la parada del metro y con sus trapicheos, que no se de qué van ni me importa. Ha pasado un coche de la guardia urbana y ha frenado un poco. Nadie le ha prestado atención. Yo estaba en medio la calle, con camiseta larga, bragas y chanclas, tratando de averiguar qué había dentro del segundo piso iluminado de la fábrica. Al final no he podido distinguir nada: focos, un sofá, pero no estoy segura. He mirado por la ventanita del muro del descampado. He abandonado mi misión en bragas y camiseta amarillo fosforito.

Bueno, creo que paro aquí la cinta de cassette.






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