Ir al contenido principal

La metáfora de la onda expansiva

Estoy aprovechando agosto para tratar de consolidar mi relación conmigo. Cof, cof. Creo que en el último mes y medio me he tenido muy olvidada. Demasiado centrada en mis relaciones con los demás. En una en concreto, vamos. Bueno, o en todas. En el trabajo, también. Supongo que cuando tengo muchos estímulos me cuesta poco descentrarme. Claro, como soy hija única, cometo excesos cuando abandono mi isla y luego me la encuentro patas arriba.

Poco a poco estoy volviendo a disfrutar de mi compañía. Pero alerta, que luego me engancho a la isla, también, y me olvido del mundo exterior. Esto es un sinvivir.

El miércoles pasado estaba muy cerca de la tabla de surf de mi profesora y me dijo en plan maestro de Kung Fu: a veces, estamos muy cerca de nuestra compañera de travesía y a pesar de que es divertido no remar sola, si estás muy cerca de la otra tabla te molestas y no puedes remar adecuadamente, entonces, tienes que aplicar la técnica "onda expansiva" para volver a la distancia adecuada.

La onda expansiva se hace balanceando la tabla con los pies para que el agua haga ondas (expansivas) y así aleje a la otra tabla de al lado para poder seguir remando sin molestarse. ¿Metáfora?


Estoy tratando de volver a la piscina (la dejé en marzo o abril, no recuerdo, estaba muy excitada con las novedades, supongo...) e intento nadar cada día 30 minutos. Ya me lo dijo ayer mi madre, "con lo bien que te va nadar", en uno de esos arrebatos de madre demostrando que siempre tienen razón.

También he recuperado algún que otro clásico de la adolescencia, soñando con trenes de mercancias y rayos de sol fintrándose entre los vagones, mientras me grabo toacndo el ukelele:

Comentarios

Publicar un comentario

Deja tu mensaje