Encajando piezas







He sacado la mochila y la he puesto en medio del pasillo. Cuando he vuelto de desayunar, la perri ya se había metido dentro y estaba preparada para ir en bici hasta Sant Andreu. Hacía una mañana luminosa y las calles estaban tranquilas, algunas mojadas. Era agradable. Me he desviado por la calle en la que viví hasta mi adolescencia y me he encontrado conmigo a los nueve años, montando otra bicicleta, pero siendo la misma persona, como si existiera en paralelo a la que soy ahora. Ha sido un encuentro feliz. Hemos pedaleado juntas.

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Paseando por el barrio, me he acordado de que una vez, cuando tenía 13 años, me tocó una moto pequeña en el sorteo de un supermercado. Mi padre me dejaba llevarla por las calles de atrás, por las que estaban al lado de las vías. Al final, acabó usándola mi madre porque yo no tenía la edad.

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En la puerta de la Fabra y Coats me esperaba Cristina,  mi compañera de piso de los 19 a los 22. No nos hemos preguntado cómo te va o cómo estás. No es necesario ponerse al día todo el tiempo. Simplemente hemos estado juntas. Es sencillo y bonito estar con ella y darnos cuenta de eso. Vendiendo los tickets, me he encontrado con D, un chico que trabajó conmigo durante algunos años y con el que siempre hablaba de cómics. Hemos hecho ese típico gesto de mirarse tres veces y reconocerse. 

La perri ha causado sensación en el Graf dentro de la mochila. Creo que no ha habido mesa en la que no le dijeran algo. Estoy algo enamorada de la perri. Es mi amor incondicional. Ahora me parece más sencillo que hace seis meses, por ejemplo, cubrir mis parcelas afectivas.

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Este fin de semana se ha movido alguna pieza dentro de mí, ha habido un movimiento, apenas perceptible, uno sutil. Parece que la pieza ha encontrado su sitio. He sentido que volvía a su lugar. 




2 comentarios:

  1. La perri tiene toda la pinta de ser adorable.
    Con las fotos y tus textos he viajado a mi ciudad natal y he recordado cuando mi padre me contaba que "antes todo esto era campo". No sé por qué.
    Me alegro de que esa pieza se moviera imperceptiblemente, lo justo para hacerte sentir bien.
    Un abrazo.

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  2. las cosas siempre acaban encontrando su lugar, cada pieza en su sitio, otra cosa es que ese lugar no fuese el que teníamos destinado para esa pieza, por eso esa tendencia a intentar moverlas de vez en cuando...

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