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La soledad zombie





Después del estreno de mi nueva canción tengo algo de bajón emocional. Menos mal que no soy famosa, porque probablemente estaría enganchada a las drogas ilegales y todo eso, y tiraría televisores por las ventanas en los días así –conociéndome, me aseguraría antes de que no pasara nadie por la calle, gilipollas pero responsable– de los hoteles acompañada de mi novia de turno, o de Kristen Stewart, que se enrolla con un montón. Como no soy famosa, sólo consumo con regularidad drogas legales y por la ventana tiro alguna que otra hoja seca de las plantas mientras la perri mueve la cola. 

Ayer fue un día algo nostálgico. Me apetecía estar sola y a mi aire. Vi en Filmin una película de zombies que me encantó: Melanie, the girl with all the gifts. Se estrenó en el Festival de Sitges del año pasado y desde entonces tenía ganas de verla. He dejado atrás mis obsesión por los zombies, que tuvo su pico en 2015, pero ayer me di un capricho. En aquella época buscaba alguna película que hablara de los sentimientos de los zombies, de sus emociones, de cómo es el tránsito de humano a zombie, de la soledad de ser una zombie. Me parecía un tema interesante. Lamentablemente, no está muy tratado, pero sí en Melanie, the girl with all the gifts que trata sobre  los niños nacidos de los zombies, o sea, la segunda generación, que resulta ser mitad humana mitad zombie. Es una película realista, los zombies no son gore, son reales. Son personas reales convertidas en zombie.  Tiene toques de Déjame entrar (una de mis pelis inquietantes preferidas). Sobre el tema de la soledad zombie encontré, en mi investigación allá por el 2015, Halley (increíblemente dura y hermosa) y una serie, In the Flesh. Hay otra película que también trata el tema de la transición de humano a zombie, Maggie, pero no la recomiendo demasiado, es floja.

Al atardecer di un paseo solitario con la perri y me encontré con esta maravillosa estampa de gasolinera y fábrica encantada, decadente y tapiada, al fondo. Poblenou sigue siendo el mejor lugar para resistir durante una supuesta epidemia zombie, sin lugar a dudas. Me encantaría escribir una novela sobre ello, pero no tengo paciencia. Tal vez escriba un cuento largo o una canción.

Me bajo al mar a nadar. Son las 8:34.






Comentarios

  1. PP (de Pepita Pulgarcita, no del partido)9:46 a. m.

    La envidia me corroe por lo de bajarte a nadar al mar.
    Esa gasolinera siempre me ha parecido como de peli de holocausto zombie, ahora que lo dices.
    Todavía no me he atrevido a ver "Déjame entrar"... voy a pasar mucho miedo o es llevable? Besos Vaggio! Y supongo que lo del bajón emocional es normal después de soltar sentimientos en formas de canciones... date tiempo!

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  2. Hoy he pasado por delante de esa gasolinera! Te he hecho caso, y he improvisado una escapada rápida de playita y chapuzón, porqué había quedado después. Pero a media tarde había demasiada gente, guiris, chonis, lateros y vendedores de pareos. Un pelín agobiante. 'Déjame Entrar' es una gran película! (la original sueca; la americana creo que no la he visto). Justo hoy he leído sobre ella en una guía sobre Suecia. Creo que voy a hacer mi primera escapada escandinava este verano

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    Respuestas
    1. La playa por la tarde no me gusta porque está demasiado llena, tienes que madrugar :P Sí, chonis
      y lateros se autoreproducen. De todos modos, hay conocer los tramos ;) El tramo que da a la
      Rambla del Poblenou está superpoblado porque la gente se queda ahí apelotonada. Otra idea es huir
      de los tramos con chiringuito.

      Dejáme entrar sueca, por supuesto.
      No he visto la americana pero puedo
      imaginar que será más edulcorada.
      Es una buena idea ir a Escandinavia! A mí me
      apetece mucho.

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  3. Madrugar yo? Poco me conoces aún... ;D Pues si te quieres apuntar, eres escandinavamente bienvenida... ;)

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