22/10/17

Un año de perri


Después de desayunar, he bajado a cambiar el coche de sitio. Esto es muy de los 80's. Tanto como el hierro que bloqueaba el volante años atrás. Tanto como el vaquilla. Tanto como Felipe Gozález. Tanto como Jordi Pujol. Tanto como el mítico "Som sis milions" (aunque parece que se ha reducido a dos y pico). Tanto com el Digui digui. O el Filiprim. Tanquem la paradeta. Tanto como ser charnego. Tanto como los bocadillos de tortilla a la francesa el día de la tortilla en el parque del laberinto de Horta, cuando era pequeña.

Aunque mi intención únicamente era aparcarlo en otro lugar, me he puesto a conducir. Me gustaba la música que estaba sonando.  La perri se ha estirado en el asiento de la copiloto mientras el sol le iluminaba el lomo.  He subido por Marina. He girado por Aragón. He cruzado Paseo de Gracia. He subido por Aribau y he cruzado la ronda y me he metido por la carretera de Vallvidrera. Sobre la marcha, he decidido que me iba con la perri a dar una vuelta por Collserola.

El día estaba claro y en el Mirador de Sarrià había bastante gente. He aminorado la marcha, no venía ningún coche detrás, para disfrutar de las vistas. Con la perri, he estado dando una vuelta por el bosque. La perri ha corrido y ha olisqueado los árboles y las tierra húmeda. También se ha encontrado con otros perros y se han saludado. Yo he cogido un palo que me ha gustado y luego lo he tirado. Justo hoy hace un año que llegó a la perri a mi vida. Estoy muy contenta. Además es como yo, dulce y bonita. (risas) De hecho, creo que cada vez nos parecemos más. Mis orejas se están volviendo esbeltas y puntiagudas.

Luego nos hemos ido a comer a casa. Hemos hecho un vermut en la terraza. Me he bebido una cerveza especial que me regalaron unos amigos por mi cumpleaños. A la perri le gustan las olivas. Juega con ellas. También juega con los berberechos. 

Ha sido una mañana feliz y luminosa. No siento que necesite nada más.



2 comentarios:

  1. Tener un perro es la excusa perfecta para tener siempre algo que hacer. Ningún plan les parece malo ni ninguna idea demasiado estúpida.

    Ellos, los animales, aceptan las cosas según vienen, y siempre intentan sacar algo positivo de ellas.. Esa es una lección que los humanos tardamos toda una vida en aprender.. y a veces ni eso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, tienes razón. Yo trato de analizar sus conductas, para ver si puedo aprender algo positivo.

      Eliminar

Deja tu mensaje secreto.