26/10/17

Hace más de 14 años que escribo en este blog

He abierto el buzón y tenía una postal de C. Para felicitarme el cumple. "No recuerdo si has estado en San Francisco, pero vente, ahora vivo aquí". Justo hace un año, compartimos mi piso y me pilló en una temporada horrible... o así lo recuerdo. Para ella también se trataba de un momento fatal, no dábamos para kleenex. Llorando todo el puto día, cada una en su territorio de la casa. Era cómico.

Al lado de la postal, había un sobre blanco, también para mí, de otra persona. Dentro, una felicitación y púas de guitarra personalizadas con mi nombre y un rayo dibujado. Son muy bonitas, A. ha acertado de pleno. 

Ayer pasé por un bar y me dio una hostia de melancolía. Me puse muy triste, de repente, y empecé a pensar "me rindo, me rindo, me rindo". No sé muy bien a qué, pero me reconfortó rendirme mentalmente. Luego, se me pasó, distraída con otras cosas. Sin embargo, esta mañana todavía arrastraba algo vacío tras de mí. Hace tiempo que no paso por el mostrador imaginario en el que te dan puntos. Me he cansado de acumular puntos a favor. Voy a dejar de hacerlo, no sé dónde ir a canjearlos. 

Se me sale la cadena de la bici todas las mañanas. Creo que le falta grasa porque apenas me mancho las manos al ponerla. Se me mancha el corazón. Perdón por esta cursilada. Que Elena me perdone.

Hoy he ido a un zapatero de la calle Tallers, durante mi hora de comer. Se me había roto una hebilla de mis zapatos preferidos. Me los han arreglado. 1'20 €. Luego me he tomado un café en la plaça Castella. Al sol.

Quién sabe, tal vez ocurra algo extraordinario. 

Ahora que ya hace tantos años, había pensado en dejar de escribir en el blog, pero sigue siendo un refugio y una forma de darle sentido a los bares que me ponen triste un miércoles cualquiera a las 8 de la tarde, a cuatro calles de casa.

Esta es la última efeméride del mes. Las he celebrado todas, a mi manera.







5 comentarios:

  1. En realidad nunca ocurre nada extraordinario y, cuando ocurre, nunca es bueno. La vida es rutina, apilar un montón de rutina sobre un montón de rutina.. Pero, a veces, te tomas un café, alguien te escribe una postal y la cadena parece que encaja otra vez en su sitio....

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  2. ¡Te perdono! Jijijiji. <3

    (Acuérdate del truco de los guantes de gasolinera bajo el sillín, para el corazón, corazón. Muas).

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    1. oh!! Gracias, Elena! Con tu espíritu! Amén! Confieso que he sido cursi! (qué truco más bueno el de los guantes, un poco mariquita top... pero muy bueno)

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  3. (No sé si he comentado. Es tan temprano. ¿He comentado?)

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