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Retorno a la isla






El color del mar sigue siendo tan asombroso como recordaba, y los caminos de tierra del interior de la isla tan silenciosos como guardaba en mi memoria. Seis años sin volver.

Hace dos días, en el Ferry, me pasé el trayecto de media hora cambiando de lugar, impaciente por sentir, desde todos los puntos del barco posibles, mi regreso.

Me alojo en el hotel que me inspiró el blog Hotel Melancoisla. Está al lado de una pequeña playa y se llega por un camino de tierra que cruza el bosque. Era mi sueño volver sola y dormir en ese lugar por primera vez. Me sirvió de inspiración pero nunca había estado como “huésped”... Me siento muy a gusto en mi habitación. Tiene vistas al mar, un ventilador en la pared y un espejo en el que me miro y me reconozco.

La melancolía no me ha atrapado, solo recuerdos que van y vienen, sin dolor, de aquellos días que ya he dejado de extrañar. El tiempo pasa.

He vuelto con la intención de recuperar este lugar, para darle una vida extra. Me daba miedo, para qué negarlo, aparentar fortaleza nunca ha sido mi fuerte. Pero ya no hay fantasmas de vidas pasadas. Tal vez encuentre alguno, cuando menos me lo espere.

He querido volver sola, sin la muleta de una nueva compañía o similar. Quería vivirlo en primera y única persona. Me apetecía, lo había soñado, lo había deseado: estar aquí y disfrutarlo todo otra vez. Está siendo un reencuentro silencioso, lleno de sensaciones y momentos de reflexión. Este sigue siendo mi lugar especial y me siento conectada a estas coordenadas. Ya he estado en todas las playas que recordaba.

La primera noche cené en Sant Francesc y bebí gratis en la inauguración de una expo de un ilustrador local. Estuve hablando un rato con él y le pregunté por los inviernos largos en la isla. Ayer tarde, en Sant Ferran, me paseé por la Fonda Pepe, lugar mítico de los años 70’s, cuando dicen que la beat generation descubrió Formentera. El lugar sigue atrayendo a lo más sub, pero ya no destilan intelectualidad... La decadencia también es una de sus caras.

Ahora estoy en la playa de Llevant, sola. No hay nadie. Es uno de los milagros que solo he encontrado aquí. Estoy desnuda y acabo de darme el primer baño del día. Aprovecho para escribir en las notas de mi móvil. No tengo cobertura.

Oigo el mar desde mi cama. Es un susurro lejano y salvaje.



He soñado que X estaba herida, pero rechazaba mi ayuda. Era una epidemia zombie. No sabía si la habían mordido y se iba a convertir. Una fábrica abandonada. Empiezo a recordar. A mí me daba todo mucho miedo pero sacaba fuerzas. Mi mente es machacona, la que sueña, todavía más.


Comentarios

  1. Tendré que preparar una buena olla de pasta al burro-

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  2. Qué paraíso en esta época del año! Seguro que lo habrás disfrutado como se merece! Muchísimas ganas de volver!

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