Anna Calvi es la que mejor versiona a Elvis



En el coche llevo un cd de Elvis con las primera canciones. En mi cabeza, Elvis es un chico de 13 años, tímido y vergonzoso, que perdió a su hermano gemelo (Jesse) al nacer, y que toca la guitarra y canta después de trabajar. Vive en una humilde casa blanca de madera, construida por su padre, en Tupelo. Anna Calvi es la mujer que mejor versiona a Elvis. En este vídeo pide un poco de luz para empezar porque  necesita saber a qué altura del mástil van los dedos. Yo tengo una pegatina luminosa tras el mástil, en el quinto traste, para poder situarme cuando hay poca luz. 

Hice una lista de últimas voluntades para cumplir antes de que acabe este peculiar año. La que mejor se me da es la más frívola de todas, que es la de comprarme toda la ropa que me apetezca, aunque solo sea para llevarla en casa y para salir a pasear con la perri.

Ahora que para frenar la vida social y los contagios se cierran los bares y restaurantes, me he dado cuenta de que no voy a bares ni a restaurantes desde hace meses, creo que he ido tres veces desde mayo, y que ninguna de las restricciones me afecta porque ya las llevo a cabo de forma personal. 

Hoy he roto la rutina yendo al dentista y he pasado dos horas excelentes con la boca anestesiada. Me ha gustado mucho cómo ha vaciado la caries y la ha dejado limpia. Y también, la dedicación con la que le ha ido dando forma al empaste para taparme el agujero. Y qué alucinante es la anestesia, no notar nada aunque te estén taladrando el diente. Me he sentido a gusto, me ha tratado con mucha amabilidad y cariño, y en todo momento me iba advirtiendo sobre lo que iba a sentir. Me ha costado 90€.

El último rayo de la tarde de ayer me recordó al último rayo de la tarde de hace 10 años y me he sentido feliz, como si estuviera viviendo los dos rayos en paralelo. Pero estoy enfadada, y un poco triste, también. Joder. Joder. Joder. Joder. Joder.

 Amabilidad, cariño y anestesia, mis tres nuevos tótems.




Comentarios

  1. El dentista del cual hablas mola lo suyo. Puestos a sacarse el ojo, que sea de manera satisfactoria.

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  2. Qué fuerza la de esta mujer, no la conocía.. muchas gracias.

    Vivir con anestesia, así debería ser siempre. A la más mínima sensación de dolor, subir la dosis y a seguir con una sonrisa el resto del día...

    Quizás no sea la mejor solución, pero en estos días tan extraños cualquier solución me vale...

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  3. Sí, y en directo más. Yo tuve la suerte de verla tres veces en Barcelona. La anestesia generalizada nos iría muy bien. Estoy deseando volver al dentista. Un beso

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