23/10/20

Baltimore está a 3 horas



Desde que fui al dentista, me duele la muela del juicio, no sé si son mis ganas de volver a por una nueva dosis de anestesia o si de verdad me duele. Todo así.


Siento que mi muela empastada no funciona del mismo modo y que es distinta, como esos cambios a los que debes acostumbrarte para seguir masticando a diario. 


Llevo una semana escuchando a Future Islands y Beach House sin parar. Ambas bandas son de Baltimore, que está a tres horas en coche de Nueva York. Lo primero que voy a hacer en cuanto todo vuelva a ser como antes de marzo de 2020, será ir a verlos en directo a la primera ciudad en la que toquen, y si tengo que cruzar algún océano o coger un avión, mucho mejor. 


Soñé una vez que estaba en una casa mirando por una ventana, las calles estaban inundadas, la fuerza del agua arrancaba los postes de la luz. A menudo recuerdo ese sueño cuando estoy despierta, sin venir a cuento. Por ejemplo, ahora. Ahora ha aparecido por aquí...


Hoy pensaba que tengo un poquito de mala suerte, pero solo a veces, porque en ocasiones tengo una suerte inmensa.


Se me rompen muchos vasos. También platos. Nunca me enfado porque cuando los veo hechos añicos en el suelo sé que lo único que puedo hacer es recogerlo y tirar los restos a la basura. 


Una canción me ha recordado que, hace cuatro años, cuando estaba enamorada de (?),  imaginaba que ella vivía en un bloque feo de la barriada de La Mina y que yo cogía un bus para ir a verla mientras el corazón latía tan fuerte que golpeaba contra la ventanilla. Bueno. Toda esta apocalipsis sexoafectiva (o como se llame ahora) se me ocurrió un día yendo en autobús a una entrevista de trabajo. Me dejó una camiseta que olía a ella. Usaba un detergente buenísimo. Me gustaba esa idea de la Mina y del amor en barrios quinquis de los 80’s.


Hoy tengo revisión médica. Si muero pronto, pues nada, me quedaré con las ganas de un concierto y de un autobús hacia alguna parte y de una camiseta que huela bien.





1 comentario:

  1. La diferencia entre la buena y la mala suerte es muy difusa.. al final acabaremos todos siendo unos místicos que cree que "todo ha ocurrido por algo".. es lo único que nos queda para sobrevivir, el misticismo...

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