7/12/20

Miedo

Que mi madre vuelva a estar enferma me asusta. Es algo que no sé cómo encajar, falta, todavía, mucha información. No sé cómo manejaba esta incertidumbre con 21 o 22 años.

Sin embargo, tengo recuerdos muy vivos de la otra vez. Conducir con la “L” en el coche mientras la llevaba a quimioterapia; escuchar a un médico nervioso decir que la operación no había salido bien; despertarme riendo con mi madre y que la habitación se llenara de sol; dejar a mi novio porque me gustaban las chicas; salir del armario; pasar muchas horas con mi padre en salas de pespera, los dos solos; esperar frente a una puerta amarilla con un cartel de “peligro, radiación”; los bocadillos de pimientos fritos en el bar de al lado del Hospital Clínic. 

Me duele todo el cuerpo. Es de miedo. Mañana voy al dentista y podré no pensar en nada durante el rato que esté allí.

Sé que ahora no me creo gran cosa, ni me siento gran cosa. Tantos desplantes vitales seguidos me han hecho puré el corazón. “Tal vez tengan razón”, dice una vocecita maliciosa, “puede que no seas suficiente...” Dice. 

Pero sé una cosa: que es mentira.

3 comentarios:

  1. No te conozco de nada, no sé si eres grande o pequeña... pero eso de que lo de no eres suficiente es una mentira, una semilla de un dolor mucho más grande, no la riegues, no la alimentes.

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  2. Anónimo11:17 p. m.

    Desde luego que es mentira, volverás a vencer a ese miedo paralizante, es un antiguo conocido. Fuerza y a por todas!!
    &

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  3. En tus palabras diferentes estadios. Analizo mi vida: totalmente diferente, pero, en el fondo, igual.
    ¡Qué la fuerza te acompañe!

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