lunes, noviembre 14, 2016

Lo tienes por destino

Estoy viendo en la tele a un vidente que lo acierta todo en riguroso directo. Por ejemplo, dice cosas como "esta persona trabaja rodeada de comida",  y la que llama dice, "Sí, en un supermercado". O por ejemplo, dice "te irás de viaje con ella a Argentina, ¿puede ser?" y la que llama dice "Sí, es que es de allí", o "La fotografía que estás mirando está en un mueble con tres cajones".  Lo que me pregunto es qué utilidad tiene que te digan algo que ya sabes. Supongo que es una demostración de fuerza, de poder. "Háblame de lo que te inquieta, de lo que te preocupa". Luego están las predicciones:

"Vas a ir a juicio y va ser largo"

"Vas a conocer a alguien que te va cambiar la vida, antes de que acabe el año, cariño."

"Me sale que se está viendo con otra, ¿vale, corazón?" –cómo que "vale"?!–

"Tu marido tiene la sangre muy espesa y  le van a dar sintrón" –flipa–

"Me sale que no quiere ser tu pareja"–zasca–

"La entrevista sale bien, con total seguridad, absoluta, te dan el puesto, firmas contrato." –alegría–

"Esa persona vuelve, es el destino. Igual pasan cuatro años, pero vuelve, quédate muy tranquila" –tranquilísima–

"Lo venderás con el tiempo, conocerás a una pareja y te marcharás a vivir a otro lugar" (y la persona que llama le dice "pero eso, ¿para cuando?" y él contesta "eso no te lo puedo decir".

Me imagino a esa persona toda su vida esperando a vender el piso, conocer a una pareja e irse a vivir a otro lugar.

"Me sale que tienes contigo a un alma perdida, que habita contigo en tu casa, en un lugar con flores", "ay, qué miedo, en el patio", "no te asustes, mujer, está ahí para cuidarte", "a mí me da mucho miedo todo eso...", "se llama Carmen o Mari Carmen, no te preocupes".

"Me sale que es buena gente pero que no se comunica contigo tanto como debería. Está en Oceanía o en Australia, toda esa zona. Lo tienes por destino"


La vida es sorprendente.


domingo, noviembre 13, 2016

Un post muy "desordenado"

Ayer también vi en directo a El Último Vecino. Me acabo de dar cuenta de que me encantaron. Abrieron el concierto con "Tú ya estuviste destrozada antes de conocerme..." Es una frase muy verdadera. Todas venimos destrozadas de antes.


Pero la única que me sabía era la del sueño terrible... que fue una de mis canciones preferidas hace un par de años, pero no sabía ni que era de El Último Vecino. No sé por qué me gustaba tanto esta canción, alguna historia personal, pero no la recuerdo.


Esta mañana me he tumbado al sol a escuchar las gaviotas, como último recurso existencial. Me dolía la cabeza, los ojos, la mandíbula, supongo que habré dormido apretándola, y he ido con la boca abierta todo el día para aliviar la tensión. He llegado hasta la ducha. Nunca sé cómo consigo hacer todas esas proezas en días así, vestirme y salir de casa.

En el metro he recibido unos mensajes y eran de J, que estaba fatal. Y nos hemos desahogado   escribiendo que todo nos parecía un mierda. Y además lo hemos escrito en mayúsculas:  HOY TODO NOS PARECE MIERDA MENOS LOS NUESTRO.

He ido al cine a ver una película que me ha encantado, "La espera", de Piero Messina, con Juliette Binoche. En la cola casi revendo mi entrada porque he empezado a agobiarme, todo me parecía insoportable, esos instantes en los que no sé qué me pasa pero me pasa algo y me entra la urgencia por querer escapar (aunque no haya peligro aparente). Finalmente, me he comprado un kit kat y he entrado, y menos mal que lo he hecho porque he visto una de las imágenes más bellas que  he contemplado jamás: una colchoneta de playa rosa chicle arrastrada por el aire frente a una villa italiana. 



Siempre pienso que lo doloroso de la vida, en las películas, siempre es más atractivo. Es un dolor visto, un dolor al que estás prestando atención como espectadora, y creo que ahí está la clave. Como siempre me pasa, en el cine me flipa el sonido de las cosas: los cubiertos tocando el plato, el roce de la ropa sobre la piel, los pasos, las visagras de los ventanales al abrirse... Es una película triste, trata sobre el duelo tras la muerte y el amor,  sobre la esperanza, sobre los gestos a los que nos aferramos, sobre cómo nos engañamos a nosotros mismos, a veces, para no tener que lidiar de golpe con todo. Debo decir que entre el público había mucha gente bostezando, pero a mí me ha fascinado. Tal vez es porque iba sola. 

Al salir, he seguido paseando con la boca abierta por Passeig de Sant Joan y he visto la luna llena, entre nubes. Muy Michael Jackson.








sábado, noviembre 12, 2016

Finales

He ido al concierto de las Hinds en el Apolo.  Son todas muy jóvenes. Me sorprende el tipo de música que hacen, me gusta el estilo. No ha sido el mejor concierto de mi vida, pero no ha estado mal.

El 1 de diciembre se me acaba el contrato de trabajo. Hoy se me han acabado las lentillas.  Y la miel. Y se va acabando, de algún modo, todo lo que empezó con el año.

En vez de hacer transbordo en Paseo de Gracia, he bajado en Liceu y he ido andado hasta Jaume I. Me ha ido bien porque quería llorar, pero no me apetecía hacerlo dentro del vagón -a esas horas está lleno de gilipollas. Barcelona hoy me ha parecido pequeña, mientras iba en autobús, como una especie de escenario de cartón, pero bonita. Tengo muchas imágenes en la cabeza, ahora mismo, de momentos vividos en los últimos meses en ese decorado. Tengo la sensación de haber perdido muchas piezas, como partes de mí. Me voy a dormir con la esperanza de amanecer con ganas de reencontrarlas.


jueves, noviembre 10, 2016

Una puerta



Durante cuatro años he visto esta puerta cerrada. Ayer, por primera vez, la vi abierta.
Me imaginé haciendo un picnic en el descampado. Con una mesa de camping, una nevera azul, unas sillas de tela a rayas y música en aquel tocadiscos portátil que mi madre me trajo de Madrid cuando yo tenía 10 años. Madrid me parecía un lugar muy lejano al que mi madre se iba. Y no me gustaba nada que se fuera. Pero a la vuelta siempre me traía algún regalo y eso me gustaba, eso y el momento de recogerla en el aeropuerto. Cuando salía por la puerta.

Una vez también me regaló un pinball. Pero reconozco que el tocadiscos portátil fue para mí inseparable. Me lo llevaba a todos los sitios. Tenía pocos discos, eran de los de 45 rpm, y casi todos heredados de mi padre, supongo, y de mi tío.

Este era uno de mis preferidos, y ahora me doy cuenta de que mi imaginación era súper fiable porque cuando bailaba la canción me imaginaba en un pista así:


miércoles, noviembre 09, 2016

lunes, noviembre 07, 2016

Radiadores




El viernes fui a un concierto de Mujeres y estuve bailando pogo en versión muy friendly. Lo pasé muy bien, aunque sea una frase que no describa realmente lo bien que lo pasé. En el lavabo del bar me miré en el espejo y sentí un cambio. Se despertó algo en mí. Los espejos de los lavabos siempre me han revelado un montón de información. Me parece fascinante que sean espejos en los que se miran tantos extraños. De repente, ese espacio entre tú y tu reflejo se convierte en un territorio íntimo conquistado en un lugar de paso, en el que encuentras las respuestas a las preguntas que te haces en el espejo de tu casa. Es una sensación particular...

Esta mañana hacía mucho frío, pero me encantaba, porque sentía el calor de la ropa y el abrigo, la calefacción a tope en mi corazón y la certeza de la rutina.




Autopublicación

Hay personas a las que conocería una y otra vez.
Voy a imaginar un libro de primeras veces repetidas.
Yo los libros no los escribo, los imagino. Tengo 20
novelas  publicadas en mi mente.