viernes, septiembre 30, 2016

El significado desconocido

Nos hemos apuntado a una mierda de curso. Hemos decidido dejarlo.  Lo mejor han sido las cervezas de después. Por suerte, era barato.

Acabo de volver a casa. Todos los semáforos estaban en verde y el aire me secaba los ojos y las lentillas.

Volver sigue siendo un momento preferido. Hay una calle que es tu calle y donde hay una puerta que es la tuya.

Volver significa algo.



miércoles, septiembre 28, 2016

Guitarras

Cuando esta mañana me ha dado la llave la conserje, le he preguntado a bocajarro," ¿la vida qué es? ¿Complicada, fácil  o aventura?" Y me ha dicho, "las tres".

La noche del martes fue tan larga que hoy creía que era jueves. Quiero recordarla con todas las palabras, los gestos, los sabores y el tacto. A los 80 años, cuando comparta piso con mis amigas de 80 años, quiero poder recordar esta noche de finales de septiembre, magnética y enigmática como el punteado que empieza en el segundo 27.




Por la tarde he estado tomando cerveza con Paola y Erika, como si las conociera de siempre y no fuera la primera vez que nos veíamos. Paola me cuidó mucho desde México durante agosto de 2013. Fue como un ángel sobre Berlín pero en versión e-mail. Y son gestos de personas desconocidas que llegan en el momento justo, como si el mundo te hiciera un favor y supiera lo que necesitas.

lunes, septiembre 26, 2016

Ladridos

Oigo una carcajada al final del bus y pienso que la propietaria de esa risa sólo puede ser ma-ra-vi-llo-sa.

Me he pasado la parada, y cuando he ido a preguntar cual era la siguiente, el conductor le estaba dando un mordisco a un bocadillo de chorizo. Lo ha escondido para que yo no lo viera. Y le he dicho que no hacía falta, que comiera tranquilo. Tengo hambre, dice. Le he enseñado mi pase. ¿Tu padre es XXXX de Lutxana? Le digo que sí. Fue mi jefe. Dice. Y entonces, comete algo ilegal y para el autobús a una calle de las cocheras viejas. Paso por la puerta de hierro y me acuerdo de mi padre y de ella. Y me parece curioso mezclar dos recuerdos tan distintos en un mismo lugar. Aunque no es raro del todo, creo que el nexo son las pelotas de ping pong de mi infancia. Es como ubicar pedazos de memoria en lugares que no son los originales.

Puede que continuamente haya vivido, y siga viviendo, en temporadas que son como el verano de los 12 años, seguidas de temporadas que son como el invierno de los 13 años.

Ayer me peleé dos horas con la bici para instalar el soporte del candado. Porque ya estoy preparándome para la llegada de Queer, que de momento ese es su nombre, así la ha bautizado L. Me hace ilusión que ella sea su madrina. Le tengo que buscar una tía. Una tía de tía, no de tía de tía. Cuando Queer vaya en la mochila no puedo llevar el candado. Queer es mi primer compromiso real desde hace tres años. Pensando en ello, me he dado cuenta de que últimamente he huído de compromisos reales, pero con disimulo. Es decir, he querido establecer compromisos imposibles o practicamente inalcanzables. Es un modo indirecto de huir de ellos. Este autoanálisis es un poco chapucero. Queer va a ser un ancla. Tendré que sacarla a pasear y darle de comer y quererla mucho. Es como estar esperándome.

Vamos a ser dos en casa. Una perraca y una perra.

martes, septiembre 20, 2016

Embalaje

Ayer, la puerta se abrió de golpe. Con ayuda, la cerré y la aseguré antes de comprobar si era huracán o brisa. En la caja sigue escrito No agitar. Son copas que prefiero proteger de los vaivenes de la mudanza y el viento. Siguen siendo mis copas de cristal. En su día las calenté, las moldeé y bebí en ellas a sorbos grandes y pequeños.

Hay una muy buena noticia: gato está vivo. Lo he visto corretear sobre el tejado de uralita. Me ha hecho muy feliz saber que está bien.