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david

Si no sé donde está David, le busco de viaje. Pero no está en los mares de plástico, ni en las montañas sin relieve que sigo con el dedo. Las rutas de David son humanas, arriesgadas, solitarias, de safari, de mapas, de brújula, de meses. Son historias que después me cuenta. David me quiere y me rescata como aquel fín de año desde Portugal. A veces siento que me pierdo algo sin él. Sus postales me deslumbran, me abren la ventana, sopla el viento... y bajaría la calle corriendo y gritando, deseando estar con él , o ser él !! o ser los dos a la vez. David, me gusta verte en un autobús, sin ganas de llorar y escribiéndome una carta. David!!!.