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miguel, sonrisa de aviador


Mi abuelo Miguel, no era aviador, pero vivía en Gran Via esquina con Calabria, justo en frente de la farmacia. Era el último piso y no sólo era el último, también era el más grande.

Algunos buscan mirando el suelo, otros buscan mirando al cielo.

Si desde el terrado mirabas hacia arriba, las nubes eran, como para todos los niños, de algodón. Las nubes se mojan con agua oxigenada cuando llueve. Luego te caes en la calle y te haces sangre en la rodilla y te limpian la herida con una nube de algodón.

Si desde el terrado mirabas al suelo...veías pinzas de ropa, cagadas de pájaro y un día hubo un ratón. Fuí corriendo a avisar a mi abuelo, que estaba en el garaje limpiando una de sus motos preferidas. Al final lo acorralamos entre la escoba y la pared. El ratón movía el hocico, nif nif nif. Miguel se tocó la barbilla y dijo "vamos a darle un poco de pan". Ese año me trajeron los reyes una bicicleta azul .

En el quiosco de Lesseps hay un osito vestido de aviador, lleva un gorro con orejeras y unas gafas. Me gusta mucho. Algunas ilusiones se citan allí.

-En realidad no llegué a conocerle-

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