Ir al contenido principal

ya vienen

Aparició Ingrid, en la posición a menos cinco, pero yo ya sabía que iba a estar allí, o lo deseaba mucho, además hacía sol. Y así ocurrió. Fuimos andando hasta el metro. Yo no podía quedarme a comer porque era el cumpleaños de mi padre. Llegamos en seguida y decidí acompañarla un poco más, unos metros más. Nos metimos en un escaparate y entonces le dije que ya me iba, y nos dimos un beso bastante largo, o eso me pareció a mí. Pero siempre me sobran las chaquetas y los jerseis y las bufandas. Por la tarde le escribí un mail diciéndole que no quería seguir así, aunque también le dije quiero tocarte, abrazarte, escucharte y todos los te más que se te ocurran.

Comentarios