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gigante (III)



Estoy aprendiendo a leer, ya sé casi todas las palabras, aunque a veces me equivoco y cambio las sílabas de lugar. Es entonces cuando leo que me quieres y no puedo estarme quieta, tengo que agitar los brazos muy muy rápido, parece que nade por el aire, parece verano, parece que estoy en la piscina y mi padre me pregunta desde la barandilla de piedra: ¿Quieres macarrones?
Muevo los brazos muy muy rápido, soy un molino de viento, para que alguien me vea de lejos y así yo le parezca un gigante, un gigante porque confundo las letras y leo que me quieres, a mí a mí a mí a mí a mí! Pero ahora, la gente se rie de los gigantes, apenas les tienen respeto y sólo los locos nos ven.

Comentarios

  1. Me encataría leer eso. Aunque fuera chueco. Aunque no existiera

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