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pis

Abril se ciñe a mi cintura y sopla dentro de mi ombligo. El aire ha sacudido las nubes y ahí estaban, alargadas como tinta blanca.

Carles está construyendo una barca. Cuando éramos pequeños mi madre decía que este niño tenía ideas de bombero. Sigue teniéndolas pero no es bombero. Estuvimos en una cala muy hundida que queda algo resguardada del viento, en la del tesoro, pensando un nombre para la barca. Apuntamos muchos en una libreta, yo tenía un montón, pero finalmente él escogió Laura. Para que navegue victoriosa...

Laurus es la palabra latina de la que procede el nombre de Laura. Es el laurel, es la corona del triunfo, es la victoria y desde Petrarca es la pasión. Laura es el nombre femenino del laurel, que de este modo incorpora la gracia y la belleza femenina a su altísimo valor simbólico. El laurel es un árbol sagrado procedente de la India, que mantiene su prestigio desde la antigua Grecia, hasta nuestros días. Su verdor perenne, su elegancia, su perfume y las virtudes que le acompañan, han hecho del laurel el símbolo de la inspiración y de la victoria. Por eso se han coronado con él los poetas y los vencedores. Las Lauras son francas, creativas y sentimentales. Siempre logran lo que se proponen por su gran dedicación y energía. Necesitan tener cerca a sus afectos. En el amor, son cariñosas y fieles. Celebran su onomástica el 1 de junio, pero pueden optar también por el 18 de agosto, el 19 de octubre o el 22 de enero.

Exceptuando la visita de Carles, he estado casi todo el tiempo metida en la habitación, durmiendo y soñándome el ombligo. El viento golpeaba los porticones de madera, cop cop cop cop cop, y la arena de la playa ha llegado hasta la puerta de casa. Volviendo, he tenido que parar en una gasolinera porque me estaba haciendo pis, qué triste. Los que me conocen saben que siempre me estoy haciendo pis.

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