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auto-lavado


después de tanta parafernalia, me siento feliz lavando el coche, sacudiéndolo con chorros de jabón y agua a presión, pasándole el aspirador, secando los vidrios... y descubriendo debajo del asiento una lista de la compra que no es mía porque no es mi letra. Es la letra de alguien que compró champú, vino y fresas a la vez, eso si llegó a recordarlo en el supermercado, porque lo que está claro es que la lista de deseos iba conmigo.

y el coche resplandeciente brilló todo el día, llevándote. La magnífica sensación de llevarte. Que todos los caminos conducen a Roma o a tu casa

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